Close Up :: André Farra

Nació un 14 de junio de 1991 y apunta a ser siempre de los mejores. Dice con cierto tono de sarcasmo que quiere ser "el Justin Bieber latino". André ha hecho rock, ha escrito poesía y se ha reiventado una y otra vez. Pronto llegará la fecha del lanzamiento de su nuevo disco y hasta eso André Farra Éguez (como dice en su cédula) se encuentra en intimidad antes de salir a la "Real Life".

  • entrevista Agustín Molina
  • fotografía Sebastián Cadena

La llamada fue fuera del horario de oficina, ya un tanto noche habíamos llegado a un acuerdo para la entrevista. André había llegado a su estudio para afinar detalles de su último proyecto en el que ya viene trabajando durante años, yo había dejado de lado mi maleta, me saqué los zapatos y me puse cómodo sobre la cama. Iba a entrevistar a uno de los mayores exponentes del hip-hop y lo íbamos a hacer de manera informal, llamada de whatsapp y a cientos de kilometros de distancia, cada uno en sus tareas. El mensaje llegó, dice: “Todo listo”. El botón llamar y ahí estaba:

Formalicemos la entrevista hablando de tu nuevo disco.

Mira, yo tenía la idea de que sea algo feliz, quería brindarle esa vibra a la gente, en general quería que el disco pueda emanar felicidad. Siempre pienso que si tengo una plataforma musical no está de más mandar ese mensaje, obviamente con crítica en mis letras y con temáticas que yo entiendo. Al mismo tiempo buscaba que mi proyecto represente lo que yo soy en realidad, porque en verdad no puedes hablar —y no es honesto tampoco— de alguien que no seas vos. Tenía todas estas ideas pegadas por todo mi cuarto, una pancarta adornaba mi pared y en ella estaban todas mis ideas de beats, algunos proyectos en garageband y otros beats que los interpretaba a capela. Todo eso no sabía como darle forma hasta que apareció Gustavo. De ahí en adelante fueron 14 fines de semana o más, lo que nos tomó armar el disco; yo salía de mi trabajo el viernes y venía a mi casa a encerrarme a trabajar hasta el domingo. Fue una época intensa pero valió la pena. Armé el disco silenciosamente dentro de mi cuarto porque es lo más pegado a la realidad, y por eso y otras cosas, el disco se llama Real Life; ya que es una representación de mi vida hecha música y es una forma de expresar lo que yo quiero y lo que obtengo en la lucha con la vida real.

¿El nuevo disco se ha cocinado a fuego lento, a qué se debe la espera?

El asunto es que no encontraba alguien que me haga sonar como yo quería. Mi meta es poder sonar lo más cercano a un artista internacional profesional, no encontraba el sonido adecuado y después de un tiempo lo pude hallar en mi productor. Entre él y yo fuimos armando los temas y sacando los beats. El disco podría ser tanto de él como mío.

¿Nos revelas el nombre de tu productor?

Claro, se llama Gustavo Blacio. El empezó siendo mi bajista. Los dos trabajábamos en una agencia de marketing: él en la suya y yo en la mía. Un día Gustavo se quedó sin camello y yo le dije que aproveche su tiempo libre haciendo unos beats y ya después de unos meses el mejor beats-maker de Guayaquil había nacido. Al principio cuando empezó a mandarme los beats yo no los entendía mucho, hasta se molestaba un poco porque él se sacaba el aire haciendo los beats y a mi no me gustaban tanto. Pero llegaría el día en que Gustavo hizo un beat que me volvió loco y ese día todo cambió.

¿Este es tu primer disco que te llevó a formalizar el asunto, verdad?

Si. Este es el primero que tiene instrumentos reales al cien por ciento. Es el disco que yo soñaba hacer, me tomó cuatro años llegar a tener todas las piezas, pero finalmente el disco llegó a tener lo que yo deseaba: voces femeninas, bajos de verdad, saxofón, trompeta, etc. Es lo más cercano a un show en vivo con banda. Le metí todo a este proyecto y espero que sea el mejor disco de hip-hop de este año que haya salido en Latinoamérica. Sabes que justo hoy estamos revisando los últimos masters que son parte de la última mezcla. La estructura básica ya la tenemos, pero hemos estado probando a diferentes personas para esta labor de la masterización. Ahora estamos probando con un chico de Berkely y nos va bien. Ese asunto se trata bastante de prueba y error. Hoy finalmente nos llegan los masters del disco y si todo sale bien, en tres semanas ya estamos arriba.

Y en base a todo lo que me cuentas, ¿cuáles son tus expectativas con este proyecto?

Mis expectativas son altas, naturalmente, pero se trata más de optimismo. Si la vida me ha enseñado algo es no hacerme expectativas de nada. Dentro de Ecuador yo me estoy esforzando para que este disco sea el mejor trabajo de hip-hop y cuando tenga que presentarlo en vivo lo voy a llevar a su más alto nivel. Sea cual sea la apreciación del público yo pienso entregar todo, tanto en el disco como en los futuros shows. Ya dicho eso y manejando las expectativas con normalidad, espero que alguien afuera del Ecuador también pueda descubrirme. Me agrada la idea de poder convertirme en una plataforma más grande e internacional para poder exportar los diferentes talentos que hay en mi país. Eso necesitamos aquí.

Tocado el tema de la industria, ¿cómo ves tú ese asunto?

Es difícil admitirlo, pero yo pienso que la generación de ahora está educando a la siguiente, así podemos generar un consumo cultural que permite que los artistas puedan ser autosuficientes. A la gente le puede gustar tu banda pero es una industria muy pequeña. Viendo a la escena desde lejos, llegas a la conclusión de que es realmente chica y es muy injusto para los músicos querer sacar una propuesta de calidad cuando no hay un apoyo comercial sostenible.

¿No te da la idea que en la escena nacional, hacen falta propuestas sólidas de diferentes géneros?

Lógico. Antes de empezar mi proyecto analicé todo el mercado y adecué un plan para moverme dentro de la escena. El rap de por si ya es medio excluido, imagínate yo que lo hago en inglés. Pero después visualicé el circulo donde podía moverme para intentar que mi propuesta sea sostenible y la única manera de hacerlo era teniendo una banda. Aún así, no sólo se trataba de la banda porque yo ya he trabajado así, necesitaba añadir a la fórmula algo que no se ha visto acá. Yo intento ver lo que falta y la forma de inmiscuirme en la escena nacional. La clave es mantenerte fresco, yo soy fan de los pelados porque sé que ellos si la entienden, recién hice un tema con Danny Pauta que no tiene más de veinte años. Para mi, las generaciones más jóvenes son el futuro y son los que van a innovar más. Ellos van a dar ese toque de frescura que necesitamos.

Volviendo un poco a los orígenes, ¿cómo fue el momento canchero en que decidiste dedicarte a hacer música?

En verdad fue súper canchero (risas). Por un tiempo yo venía escuchando bastante hip-hop, tanto que me sabía cosas al derecho y al revés. Para mi el hip-hop es un tema muy serio, me sacó de ciertas crisis y me dio cosas en la vida que nada ni nadie me las podría dar. Me lo tomé tan en serio, que estaba pensando en el estado de este género y me di cuenta que en muchos casos —sobre todo artistas internacionales— estaban haciendo canciones mediocres, letras nada estilizadas y vacías en concepto. Yo crecí en la escuela de los tipos que eran unos genios: Kanye metiendo violines como loco y todos los sintetizadores del mundo. Frente a eso yo me decía: ¿en qué estamos? En esta época cualquier tipo puede ser músico. Reflexioné y me di cuenta que ese cualquiera, podía ser yo. Ese cualquiera ya sabía rapear, ya había escuchado de todo, ya sabía como se mueve el asunto. Ahí empezó; al ver que el resto lo hacía, despertó en mi ese deseo de mostrarme.

Igual vos ya habías tenido un primer contacto con la música, por ahí leí que habías formado otras bandas cuando eras más pelado.

Si, cuando era un peladito de 19 años tocaba con mis amigos y fue un desastre porque todos éramos muy inmaduros. Hacíamos buena música, pero éramos demasiado inmaduros. Yo me salí y un tiempo después se murió el asunto. Después pasó bastante tiempo, me compré una guitarra y empecé a hacer un disco de rock porque en ese tiempo todos lo estaban haciendo. De hecho hice un disco de 10 a 12 demos y siempre solía tocarlo con amigos. No sé si le conoces a Alex Eugenio, bueno, el escuchaba todas mis canciones. No siempre me gustaron lo suficiente como para grabarlas a un nivel profesional, nunca fue así, entonces pasó el tiempo hasta que tuve esta realización que ya te dije. Pero esa transición tuvo un tiempo de 7 años, era mucho tiempo que yo me moría por hacer música pero no sabía cómo.

Y eso hasta entender la dirección del camino…

Me di cuenta que el hip-hop era el camino. Yo decía: “Me gusta el rock porque me gusta hacer mosh, me gusta explotar todo en vivo, me gusta la bulla y la distorsión, me gusta la guitarra”. Eso era el rock para mi, pero de ahí entendí que la plataforma que más se adaptaba a mis gustos era el hip-hop porque era el género que menos límites tiene, en el hip-hop todo está permitido: samplear una radio lo-fi hasta una banda de Checoslovaquia de los 70´s o un tema de Maelo Ruiz. Todo está bien, todo eso se vale.

Yo no te quiero hacer la misma pregunta de por qué cantas en ingles, sino más bien te quiero preguntar: ¿por qué el ingles te permite ese juego lírico qué el español no?

Yo mismo me sigo haciendo la misma pregunta, te soy sincero, no es que yo no quiera cantar en español, tampoco es que no lo intente, de hecho siempre lo estoy haciendo pero el resultado nunca va a ser como en el ingles. Yo a veces pienso que el español puede ser muy romántico y eso está muy bien. Yo antes escribía poesía y es más lindo, suena más elaborado y meloso; así es un poco el español. En cambio con el ingles, la cosa es más accesible o directa: puedes descomponer de manera más variada diferentes sílabas. El inglés en cuanto a flexibilidad lírica me permite trabajar a gusto y me deja expandir muchísimo más el lenguaje. He hecho demasiados experimentos, te cuento, con el mismo Gustavo como testigo; rapeo la misma melodía en ingles y en español y siempre la versión en ingles es mejor, o al menos, a mi me gusta más. Las influencias también tienen mucho que ver, siempre he escuchado música en inglés y mis grandes referentes sólo cantan música en ese idioma.

¿Con quién harías un feat en Ecuador y con quién no?

Lolabúm, obviamente y con quien no colaboraría —ojo que no es nada personal— sólo siento que no podríamos sacar algo bueno: El Rey Camarón.

Dime algún lugar soñado donde quisieras tocar

Los Ángeles, de ley. Aunque pienso que mi concierto perfecto sería en cualquier arena donde pueda ver a multitudes. Te diría también un Lollapalooza, pero de Chicago.

Dime tres sonidos que no soportes:

  1. Los gritos injustificados.
  2. La tiza en la pared.
  3. Cuando mastican y suena.

La fiesta más salvaje que te has mandado en el año

Una en Montañita donde también pude tocar. Fui a Lost Beach, perdí mis cosas, gané bien. Fue muy épica esa noche pero te debo decir que estuvo difícil decidir por una, el año me ha dado farras hermosas.

¿En donde no permites los errores?

En mi vida personal.

¿André, una pregunta que nunca te han hecho?

¿Quién te gusta? (risas)


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