Close Up :: Sublimis de Vicente Muñoz

Viene trabajando en sus proyectos personales durante un año, alternando de esta forma: su vida entre la fotografía comercial, fotografía de interiores y la arquitectura. Del tiempo que le queda surgen los cuerpos de sus obras como “Sublimis”. Esta fue la exposición por la que entrevistamos a Vicente en este Close Up en la perla del pacífico, que entrada la noche se refresca con un manto invisible de brisas.

  • Fotografía Sebastían Cadena
  • Entrevista Agustín Molina

¿Entonces cuéntame Vicente, cuántas muestras individuales llevas?

Tres muestras individuales. Sublimis es la tercera y es la primera vez que la exhibo. Tres años me demoré en juntar todo el trabajo realizado, tres años donde surgieron diferentes enfoques de la obra. Primero partió con un estudio aéreo de New York, intentado conocer la ciudad desde los aires, buscándole el lado ecológico, porque hay muchos teoristas que dicen que New York es una ciudad per capita muy verde, muy ecológica por el desarrollo vertical y por el bajo número de transito de automóviles que hay, porque ahí mucha gente toma el metro. Lo que a mi me llamó la atención fue eso y que algunas personas hayan empezado a formar techos verdes. Por alguna razón quería verlo.

¿Y qué comprobaste?

Que de cierta manera es cierto, pero tuve ciertas dificultades técnicas porque conseguir la película se me hizo difícil, sólo tenía acceso a 35 milímetros de película. En algunas piezas de la colección te podrás dar cuenta que hay mucha granularidad entonces no tenía la definición, ni los lentes para llevar el proyecto a la investigación. Necesitaba estar volando constantemente por diferentes zonas, el tráfico aéreo de New York es muy restringido, las horas de vuelo son limitadas porque son bien costosas. Piensa que en los vuelos que yo realizaba sobre New York no me dejaban cambiar de film en el helicóptero; iba con 35 milímetros: o sea, 36 disparos y tres cámaras que me dejaban llevar, más la que yo llevaba puesta, en total habré tenido unos 100 disparos pero con cuatro cámaras amarradas. Fue limitante, pero yo lo veo mucho como salir de cacería y tener el número justo de cartuchos. Ese fue el primer paso de la obra. Yo utilizo mucho la arquitectura, la luz, los espacios como significante de ciertos asuntos filosóficos que para mi son muy personales y trascienden al hecho espiritual, que es a su vez canalizado mediante volúmenes y luz, es un dialogo de cosas.

Eso entonces vendría a ser la fotografía para ti, la estas definiendo.

Exactamente. Sabes que tuve acceso a más película por suerte. Conseguí un contacto en Alemania que tenía bastante película infrarroja, él fue una de las pocas personas que había comprado lo que quedó de Kodak; cuando Kodak cerró, él supo comprar lo que sería útil. Lo corta en distintos formatos y lo enrolla. Mucho de lo que ves en la obra, tiene ciertas cicatrices porque ha sido manipulada, no es de una calidad garantizada. Entonces, de cierta forma saber lo limitado y lo casi extinto que estaba este recurso me permitía ver —en combinación con los filtros que le ponía a la cámara— espectros de luz que naturalmente no podemos ver. Eso de ahí fue el ejercicio de la fotografía, yo necesito tomar la foto para ver como es realmente, yo entiendo las cosas así. A mi me cautivaba la respuesta de la naturaleza y la energía, en ciertas fotos de la exhibición se ven como contaminadas de rojo, pero es por la irradiación que tiene la materia al brotar la luz.

¿Qué es lo que expresa en tus propias palabras la muestra?

Sublimis muestra la inevitable lucha que tiene el hombre frente a la naturaleza y el poder de la naturaleza manejada por si sola. Siento que esas dos cosas son muy importantes, de cierta manera abstraídas por este color rojo vibrante que cautiva a las personas y motiva a pensar sobre nuestra conciencia sobre el consumo de recursos. El consumo es inevitable, pero que exista una conciencia y un propósito para un adecuado planeamiento urbano sería lo indicado. Es una interpretación personal de como vivimos en sociedad y mi visión sobre la ecología.

¿Crees que la naturaleza termine ganando esta contienda, capaz?

Cien por ciento. Cuando medimos la edad de la tierra en millones de años el que nos encontremos aquí es una cuestión de azar.

Estaba viendo que tienes una aproximación interesante a la obra de Barnett Newman, cuéntanos más de ello.

Si, dentro de la investigación del color vi esta obra de él que me pareció haberla visto en algún momento. Para mi, es más lo que significó en su época, porque en la galería en la que mostró por primera vez su trabajo eran épocas de post guerra. Todo el mundo tenía la tendencia de apreciar de lejos la obra y él para esta exposición especificó e hizo que pongan un letrero al lado de cada obra diciendo: “estos cuadros se los mira de cerca”. Entonces de cierta manera, hubo algo frente a esta inspección de color y como el título define al hombre como sublime, para mi resultaba irónico. A eso súmale contemplar ese océano de rojo en el cual te pierdes y quedas distorsionado, más las líneas que resultan insignificantes; todo eso era como el inverso de la foto y el título definiendo lo sublime de la naturaleza iba acorde a todo.

Ese fue una influencia definitiva para el nombre de tu muestra de ahora, ¿no es así?

Si, sin duda. De Newman también tengo mis primeros recuerdos de haber visto obras de arte en museos. Habré sido muy chico, cerca de los noventas.

¿En qué locaciones realizaste tu trabajo?

Hay fotos en New York, Guayaquil, Olón, Marfa-Texas y Buenos Aires.

¿Te consideras más un citadino o un forastero?

Citadino pero con mi escape usual, o sea necesito recargarme, sea playa, sea bosque siempre voy a necesitar escapar, pero mi nicho ecológico es la ciudad definitivamente. Me gusta estar rodeado de culturas, de emociones, de idiomas.

La fotografía adquiere varios usos con el tiempo, ¿cuál crees vos, que sería el uso más trascendental que podemos darle?

Buena pregunta… Pienso que la fotografía es un medio muy joven, tiene entre 120 y 130 años, entonces en ese sentido es un medio que a estado muy apegado a la tecnología y de cómo venimos cambiando con ella. Por esa razón no sé si exista un fin que podamos entenderlo como definitivo, pero si evoluciona. Siento que los usos —respondiendo a tu pregunta— son varios, no sólo uno determinado, existe el valor emocional que al mismo tiempo cambia con nosotros y posee una fluidez que las palabras no tienen. Ahora súmale el video, el potencial que tiene la imagen en las nuevas plataformas que consumimos es asombroso. La fotografía como un elemento de verdad va a ser desafiado, sobre todo por la tergiversación que le va dando la gente, piensa en internet cuanta gente consume contenido falso. Como te dije antes, es un medio que cambia con nosotros y se adapta a nuestra fluidez, por eso no puedo ser objetivo y decir: “este es el fin de la fotografía”. Hoy más que nunca está en auge, es una pregunta que queda abierta.

Quizá el no poder definirla nos lleva a otras reflexiones…

Es un lenguaje, de eso si estoy seguro. Antes debían contar un chiste para que te rieras, ahora subes una foto con dos líneas de texto y ya tienes tu meme.

Con respecto a Sublimis, ¿hasta donde crees que llega el dominio del hombre sobre las cosas?

El tema del cambio climático y los desastres ambientales son eventos que limitan mucho como nos ubicamos y como nos movemos. Se trata también de cómo nos adaptamos como especie, en ese sentido pienso que el hombre está limitado hasta donde la naturaleza se lo permita, porque es ella quien dicta ese juego, no nosotros.

Si quieres conocer todo el trabajo de Vicente síguelo en Instagram en su cuenta: @vicente.munoz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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