El Palauet

modernismo contemporáneo

Rescatar y resaltar lo antiguo sin dejar de actualizarlo y traerlo al contexto contemporáneo. Un concepto muy interesante en interiorismo.


Barcelona, una de las ciudades que vio nacer al modernismo y fue cuna de muchos de sus principales exponentes. En el número 113 de passeig de Gràcia, una de las principales vías de la urbe, se encuentra El palauet Living. por fuera uno de los tantos –pero bellos– edificios modernistas de la ciudad, diseñado por pere Falqués en 1906. por dentro un mundo blanco asimétrico, lleno de curvas y piezas icónicas e inmensamente bellas nos invita a quedarnos. Un lugar ideal para el descanso y la relajación sin olvidarse en ningún momento del lujo.

Modernismo contemporáneo
Este hotel boutique cuenta con seis amplias suites de 150m2 cada una con capacidad hasta para cuatro personas. Cada una de ellas ha sido trabajada bajo el concepto principal de “respetar y restaurar los elementos decorativos originales pero adaptándolos a innovadores materiales o tecnologías de artesanos del siglo XXI que evocan el trabajo preciso y minucioso, una característica del Modernismo catalán”. Al resultado de esto se lo puede definir como Modernismo Contemporáneo.

La clave para conseguir esta estética ha sido respetar los detalles ornamentales antiguos propios del edificio y fusionarlos con mobiliario y piezas absolutamente contemporáneas. Lo moderno no opaca a lo antiguo, ni viceversa. Ambos se complementan logrando un efecto pulcro y ordenado.

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Las suites
Todas las habitaciones han sido decoradas bajo un criterio unitario pero al mismo tiempo han sido diferenciadas con piezas únicas de distintos diseñadores. sillas, mesas, lámparas de reconocidos diseñadores como philippe starck, Mies van Der Rohe o Arne Jacobsen se encuentran bajo los espectaculares techos ornamentados originales de la casa. Al igual que los techos, puertas de madera tallada, vidrieras y ventanas de la época sirven de marco para el mobiliario que, a pesar de ser todo blanco, aporta calidez con los distintos materiales y telas utilizadas. El piso con una textura de lino es otro de los elementos que unifica lo nuevo con lo viejo de una manera muy sutil.

Grandes ventanales son la entrada de luz natural a las suites y al mismo tiempo dan paso a los balcones desde donde se puede tener una extraordinaria vista de los jardines del paseigg de Gràcia, del Tibidabo o del Convento de pompeya.

Espacios con tecnología
En un espacio moderno no hay como dejar a un lado la tecnología. El sistema de sonido (e insonorización) sorprende a los visitantes. Varios parlantes completamente escondidos, permiten ambientar cada una de las habitaciones con la música preferida del huésped, además con un moderno sistema se puede controlar la iluminación, los toldos y las persianas desde un solo lugar.

Los televisores han sido camuflados detrás de espejos y algunas habitaciones tienen proyectores con pantallas cóncavas mates que se pierden en el espacio.

Manteniendo la misma estética y cromática, los baños amplios y cómodos cuentan con duchas con tecnología de punta para comodidad de los visitantes y por si esto fuera poco, la terraza superior del edificio ha sido transformada en un spa privado para “recuperarse de las tensiones del día”. Modernos mosaicos de cerámica clara ayudan a mantener el aire modernista contemporáneo de todo el edificio.

A todas estas maravillas agregue el servicio de “asistente personal” con el que cuenta el hotel y disfrute de una de las estadías más cool y confortables en Barcelona.


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