Entrevista a Ronnie Nader

muchacho aplicado

Cuatro años después del hito de Pegaso, el primer astronauta ecuatoriano sigue tan ocupado como siempre.


Ante todo es un científico. Ya sabes de quién se trata: el guayaquileño que pese a no haber estado en el espacio era un astronauta certificado, que lanzó a órbita un satélite con una canción de AU-D y que después de que lo criticaron, decidió lanzar otro. No podíamos no visitarlo. Una vez en su estudio, vimos una placa de los récord Guiness -no con su nombre, sino con el de su hijo, que es el ser humano más joven en haber estado en microgravedad-, cientos de libros sobre astronomía, cientos de figuras de acción, varios parches bordados de misiones espaciales con inscripciones en ruso y en español y varias fotos de Ronnie, sonriendo como un niño en lugares inhóspitos e ingravitales, luciendo alguna pequeña insignia que demostraba que venía de Ecuador. Pero esas son conjeturas: lo que a él le importa es seguir haciendo las preguntas, planteando las hipótesis y haciendo los cálculos difíciles para afirmarlas o descartarlas. Esto es lo que nos contó.

¿Cómo empezó la pasión?
Yo no elegí nada; yo simplemente acepté mi destino. Me acuerdo que tenía unos tres años, estaba en mi cuarto, caía la tarde, mi mamá me ponía la pijama y yo veía la serie de un caballito con alas que hacía una invocación y se iba por el espacio. El caballito no me importaba; me importaba el cielo estrellado. Es el primer recuerdo que tengo con mi fascinación con el espacio. Siempre que yo escuchaba algo relacionado al espacio era como si estuvieran hablando de mí. De allí vino Star Wars; vino Cosmos de Carl Sagan y luego todos los libros que me compraba mi madre. Y también los experimentos: conseguía ratones blancos y les botaba en paracaídas; hacía aviones de plomofón y les ponía una pequeña carga explosiva, cosas así. Siempre sobrevivían.

Estudiaste acá.
Sí. Lo más tecnológico que había era ingeniería de sistemas. Entré en ingeniería, salí para cibernética, y luego estuve en neurocibernética. Después fue astrobiología, la ciencia que estudia las leyes físicas, químicas, biológicas y naturales que hacen que aparezca la vida en el universo. Soy profesor, pero nunca he dado una sola clase. Realmente estudié una pregunta de la forma correcta. Di algunas respuestas, publiqué algunos trabajos y después salió la oportunidad de estudiar como astronauta en Rusia, en el centro de entrenamiento de cosmonautas Gagarin. Fui, pasé los exámenes iniciales, me aceptaron, empecé a entrenar, completé mi entrenamiento y elegí regresar para armar el programa espacial ecuatoriano. Aquí estoy.

¿Cómo es el entrenamiento ruso frente al de los gringos?
Hay una diferencia, dicho por los de la NASA. El astronauta de la NASA va a ejecutar una lista de tareas: “para desarmar tal cosa hay que tatatatatá”. Te ven con una cámara, y si te desvías del procedimiento te retan. En cambio el cosmonauta es Arréglate como Puedas. En el punto de vista de training físico -científico y de ingeniería es casi el mismo- hay diferencias: hay la bicicleta del vómito, la silla del vómito, la bicicleta para las manos, muchas otras. El entrenamiento en la piscina es más variado y no hay entrenamiento en cavernas. Eso es un mito. Yo pasé jugando; lo duro fue aquí. Eso fue un reto. Chamadre. Yo tengo todo el respeto por los ingenieros aeroespaciales. Y es que el astronauta o cosmonauta solo tiene que pilotear la nave, pero otra cosa es hacer esa ingeniería. Yo tengo el gran honor de haber hecho ambas, y te puedo decir que lo más difícil es la ingeniería. Es un poco injusto. (Prende un cigarrillo) Todos los cosmonautas rusos fuman. Llegué allá, pasé los exámenes, vi que todos fumaban y dije, qué rayos, sigo fumando. Me acuerdo una vez que estábamos en Baikonur; salieron de la rueda de prensa y fumaban allacito, antes de subirse y pasar meses sin fumar. Aunque esos rusos subían cigarrillo, trago, todo. En la MIR fumaban, pero los cigarrillos se consumían más rápido. El humo no salía, lo reciclaban. Los sistemas de reciclaje eran fantásticos.

Luego regresaste y lanzaste un satélite.
Regresé acá y empezamos el programa espacial, con la ayuda de las Fuerzas Armadas. Primero fue lo de la gravedad cero y la radiación ultravioleta; después fue lo de la estación terrena, y de allí fue el primer satélite, Pegaso, y después el segundo, Krysaor. Uno de nuestros pilares fue hacer las cosas nosotros mismos, nada de comprar. Primero, porque no tenemos la plata; segundo, porque si compramos es una pantomima. Creímos, nos atrevimos, lo demostramos. Y por eso hoy estamos en la posición de ser el primer país de latinoamérica que le vende piezas a Estados Unidos. ¿No has visto nuestra página? Ya entregamos nuestra primera exportación, y tenemos un contrato para doce años. Es la tecnología que se usó para Pegaso, lo que ellos llaman “el casco ecuatoriano”. Somos los únicos que usamos músculos desplegables: sin motor, sin piola, sin nada, y cuando se despliegan, ves cómo los músculos se abren como en las películas. Eso les encantó a los gringos. Eso, las baterías, los magnetockers, los sistemas de dirección, la estructura de titanio. Entonces nos contrataron. ¿Si estoy orgulloso? Claro que estoy orgulloso. Porque es tecnología bien humilde; muy simple, pero muy ingeniosa. Está basada en una filosofía de trabajo distinta. Normalmente el gringo se complica mucho con la tecnología: tiene la idea de que todo lo tiene que hacer él. Nosotros creemos que un ingeniero no está para dominar a la naturaleza, sino para entenderla y encausarla; tú no detienes un río, tú lo encausas para que vaya por donde tú quieres. Es más humilde.

¿En qué se halla Pegaso ahora mismo?
Pegaso sigue allí. Recuperamos la señal y ahora mismo debe estar por Australia. Tenemos dos en órbita; Pegaso regresará en el 2023, Krysaor en el 2025. Ya les exprimimos lo que podíamos, pero siempre es un experimento continuo. Por ejemplo, detectamos algo raro en el 2015; Krysaor reportó un incremento de energía en los paneles solares, y era rarísimo, y vimos que era una ola de plasma. Eso significa que podríamos sacarle más energía. Pero no siempre está monitoreado: durante tres días, cada dos semanas, ambos vuelan juntos y podemos agarrarlos y compararlos desde la estación terrena.

¿Y tú?
Dedicado al tema, al programa con los gringos. Las piezas las hacemos aquí, en el laboratorio. Tenemos una cámara de vacío; el tumper, que prueba las mismas vibraciones a las que será sometido al momento del lanzamiento; la cámara lucoica; la mesa del flasher para probar celdas solares. Tenemos un laboratorio de electrónica, hay un workshop de mecánica, y la cámaraambiente espacial. Contamos con mucha tecnología, pero nos falta tiempo y nos faltan manos.

¿Qué es lo que está pasando ahora en el espacio?. Digo: hubo la época en la que se ponía un montón de plata, los rusos subían a órbita, los gringos subían a personas, las tecnologías cambiaban cada semana.
Sputnik empezó la era espacial y Apolo la terminó. Pero solo se acabó el Wow Factor. Ahora está empezando de nuevo, pero es mundial y todos participan. Puedes verlo con los nanosatélites, porque gente que no tenía la posibilidad de lanzar un satélite ahora podía lanzarlo. Todos los países empezaron a lanzar cube-sats.

¿Y qué rol cumplen los satélites hoy en día?
Sin satélites no puedes hacer llamadas internacionales. Internet no existiría. Televisión, telecomunicaciones, meteorología; es vital. Aparte de la investigación científica. Nosotros lanzamos a Pegaso como prueba: sin lanzarlo al espacio, no podríamos venderlos. En la tienda dice “Flight Heritage since 2013”. Eso es importantísimo; si vas a comprar un satélite quieres una cosa que haya volado al espacio. Ciencia, tecnología, exploración. Nunca nos hubiésemos dado cuenta del cambio climático sin satélites.

¿Y más allá?
¿Qué es lo que me estás preguntando? Mira, hace dos días encontraron un planeta habitable, tipo Tierra, en la estrella más cercana al sol, Alpha Centauri. Es una estrella que ves hacia el Sur, a 4.3 años luz. Y eso fue encontrado por un satélite. Telescopios. Propulsiones. ¿Exploraciones a otros mundos? Claro que sí.

Ahora te pregunto como astrobiólogo.
¿Que si hay vida en otros mundos? Esa es la pregunta que quería responder. Tantos años de estudio para darme cuenta que la respuesta estaba frente al espejo. Yo te digo lo mismo. ¿Cómo puedes preguntar eso?, ¿acaso no te ves en el espejo? La vida que apareció aquí… todo el universo está regido por leyes naturales y son las mismas leyes que permitieron que haya vida. Que esa vida se torne inteligente, que esa vida se torne consciente… vamos un poco más atrás. Las mismas leyes que permitieron que la materia se haga compleja y surja el fenómeno que se llama vida, que después esa vida se torne inteligente, que esa inteligencia se torne tan compleja que necesite consciencia, que esa consciencia se vuelva tan compleja para formar una sociedad y que esa sociedad haya crecido lo suficiente para empezar a explorar el espacio, son todas leyes naturales. Toda ley natural opera en todo el universo. Es evidente.

¿Qué crees que pase en los próximos años en la relación del humano con el espacio?
No hay vuelos comerciales a Marte. Están pasando cosas, pero el 90% de lo que lees en internet es propaganda. A ver; pongámoslo así. Tú naciste en una isla que lleva muchos años, una isla grande, pero lleva muchos años, y a través de esos años la medicina ha progresado y la gente vive más y muere menos. Cada vez hay menos espacio, cada vez más hay más gente. No hay tanto trabajo, y la gente sin trabajo empieza a hacer cualquier cosa para sobrevivir. ¿Qué hay que hacer?

Hay que salir.
¿Y si lo que has desarrollado son canoas para cruzar el inmenso y vasto océano hacia otra isla?

Hay que hacer barcos.
Nosotros hacemos canoas, y estamos muy lejos de hacer barcos. Muchas naciones tienen un plan que no comparten los americanos de hacer una base en la Luna. Los europeos tienen una idea de un moon village, que funcione en la Luna. La estación espacial es un club privado. Quizás sea como en Elysium: La Tierra es un infierno y los ricos viven en una estación espacial. La idea de los europeos es un sitio democrático, con gente de todo el mundo, que viva en la luna. Pero con la Unión Europea como está, yo no sé si en 30 años haya Europa. Así que más o menos es eso. La respuesta está en la analogía de la Isla. Zurkovsky dijo alguna vez que la Tierra es la cuna de la humanidad, pero la humanidad no tiene por qué vivir en una cuna. Es lógico pensarlo: el planeta no está creciendo, pero la población sí. Tarde o temprano vamos a tener que salir.


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