Going Fast

turismo a gran velocidad

Al momento de viajar, hasta los minutos cuentan. Los trenes bala son una de las formas más prácticas de moverse de un sitio a otro aprovechando todo el tiempo que tengamos disponible. Te llevamos en una experiencia que sumerge en nuevas formas de hacer turismo.


Estoy en Tokio. Una de las ciudades más vibrantes del planeta, llena de contrastes, de novedades y sorpresas en cada esquina. Con más de trece millones de habitantes, en la capital nipona hay actividades para todos los gustos, y el mío es el café. En los últimos días he hecho todas las paradas turísticas obligatorias (y no) de la ciudad, es por eso que con calma voy a Tocoro Cafe, un lugar que desde el inicio me transporta con sus melodías de relajantes sonidos de insectos. En este lugar se fusionan el ritual del té japonés con el arte de preparar café. Una mezcla sublime.

Miro el reloj, son las 9 am. Justo a tiempo para ir en metro a la estación principal de Tokyo, desde la cual saldrá mi Shinkansen (tren bala) a las 10:30. Finalmente viajaré en uno de los trenes más rápidos del mundo ¡alcanza los 285 km/h!

Como me habían recomendado, llego con media hora de anticipación. Mi diminuto boleto, que costó casi 15 000 yenes ($180), es para el Nozomi Shinkansen, el más directo y veloz. Mientras espero en la plataforma, pasan dos Shinkansen sin detenerse, a más de 200km/h es simplemente un espectáculo. Se los ve diminutos venir desde lejos pero de repente pasan como una bala gigante y desenfrenada por la estación con una ráfaga potente y helada de viento. Quiero capturar este momento con mi cámara de turista, pero sólo dispongo de unos pocos preciados segundos para hacerlo… El resultado no es muy bueno, la segunda vez prefiero hacer un video para colgarlo en youtube.

En los letreros digitales puedo ver que ya casi es hora de que llegue mi tren, sé que no se retrasará porque la red ferroviaria de Japón –y sobretodo la de los trenes bala–es una de las más puntuales y con menos retraso del mundo con un promedio de 0.6 segundos de retraso. Una razón más para comprar el boleto con antelación. En la plataforma hay letreros que indican dónde quedarán los vagones una vez que haya frenado el tren, por eso la gente empieza a agruparse en el lugar señalado para el vagón que les corres ponde. Hay los vagones normales y los Green, estos últimos son los de primera clase que además son ecológicos (mi boleto es para uno de ellos).

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Cuando llega el tren 129 que me llevará a Osaka, la gente sube rápidamente y se ubica en sus asientos, tan corta es la parada que ni tengo tiempo de poner mi equipaje donde corresponde y el tren empieza a moverse silenciosa y suavemente. Sí, lo que más llama mi atención desde un inicio es el poco ruido que hace, si no veo por la ventana parece que estoy en una sala de espera más que en un tren.

Me relajo, el asiento es muy cómodo. En mi recorrido aparece en medio de un paisaje completamente despejado el monte Fuji, una vista espléndida que me permite recordar la complicada y a la vez hermosa ubicación geográfica de este país isla.

Después de mostrar mi boleto al controlador, una se- ñorita, muy pulcra y sonreída, pasa ofreciendo snacks, bebidas y cajas bento para todos los gustos. Yo pido solamente una botella personal Suntory Yamazaki, whyski de malta de 12 años, y disfruto de las menos de dos horas y media que dura el viaje. Pensar que en los trenes regulares, el mismo trayecto dura 14 horas ¡una locura! Antes de llegar a cada una de sus escasas paradas, empieza a sonar una música suave que antecede al anuncio por parlantes. Debo estar atento al anuncio en inglés. Cuando llegamos a Kyoto sé que tengo unos escasos 20 minutos hasta mi destino.

Llego a Shin-Osaka, (shin significa nuevo) antes de la una de la tarde, justo a tiempo para el almuerzo. Mis expectativas son grandes, la segunda ciudad más grande del país es conocida como “la cocina de Japón” por sus delicias gastronómicas. Me impresiona la zona de Dotonbori, cruzada por un canal y plagada de avisos y neones publicitarios, es también el mejor lugar para probar los sabroso platos. Entro en un local especializado en takoyaki, ese pedazo de pulpo fresco al estilo de tartaletas hechas al grill no me decepcionó. Estuvo espectacular. Ahora voy a descubrir el resto de esta magnífica ciudad…

Viajar en el Shinkansen es sin duda una de las experiencias que mejor te acercan a la realidad de uno de los países más vanguardistas y a la vez con tradiciones más arraigadas del planeta. Una experiencia en la que se puede ver cómo la tecnología de punta está tan inmersa en el diario vivir de los japoneses que los hace parecer seres más evolucionados que el resto de nosotros.


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