PARA LOS ÁRBOLES Y OTRAS PLANTAS.

Para los Árboles (2003) es el undécimo álbum de estudio de Luis Alberto Spinetta y, para este humilde servidor, uno de los discos más lindos que compuso el Flaco.


“¡Cuidado con las plantas, caraaajo!”
Ese era el grito de advertencia (generalmente seguido de un “¡les voy a meter un cocacho!”) cada que pateaba una bola en remate a gol o abanicaba una espada heroica en el patio central de la casa de la tía Paca.

Solamente cuando crecí me di cuenta de la verdadera importancia de esa advertencia. Creo que se lo debo a las diversas caminatas por la ciudad que hacía con mi viejo. Entre muchas otras cosas, me contó sobre jacarandas, nogales, pinos, eucaliptos, magnolias, alcanfores, sauces y capulíes, algunos de los maravillosos tipos de árboles que adornan nuestra Cuenca. Cada cuál traía su leyenda: en este vivía el diablo; este servía para tal cosa, estos son árboles históricos: los trajeron desde Chile hace más de un siglo y el mismísimo Luis Cordero los sembró en el Parque Calderón.

Árboles. Algunos por su colosal tamaño, otros por sus excepcionales formas y colores; unos que se graban en tu memoria como símbolo de una etapa de tu vida y otros que te obligan a hacer canciones.

Para los árboles – L.A. Spinetta

Es así, con esta admiración y cierta fijación por los dueños del planeta, que quiero hablar de un disco en específico. Para los Árboles (2003) es el undécimo álbum de estudio de Luis Alberto Spinetta y, para este humilde servidor, uno de los discos más lindos que compuso el Flaco. No es novedad que Spinetta en sus líricas filosóficas, que van desde el amor y el odio, revolución y anarquía, equipos de fútbol, duraznos sangrantes y una muchacha ojos de papel, menta veces innumerables a la naturaleza, su belleza y grandiosidad.

“…y ya no hay luna, ni dolor en mí, y la arboleda, susurra su canto desigual…”

Personalmente, considero que Para los Árboles es un vuelo en donde Spinetta busca describir la belleza de la naturaleza vista por la misma naturaleza, más allá de la visión o percepción humana. Acompañado de grandes músicos, cada canción cuenta con arreglos de teclados y guitarras que viajan desde el jazz y el rock hasta aterrizar en toques de pop electrónico, con melodías de voz pulidas y letras que embelesan la vida e invocan a guardianes alados para que velen su soledad o describiendo alucinaciones entre flores, agonía y desolación.

Este disco es una oda a la naturaleza y su maravilla, un cuento de reflexión sobre los auténticos reyes del planeta y el por qué llevan milenios aquí cuidándolo.

 

 


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