Spacio Arch :: Maison Bernard

Originalmente diseñada para ser una residencia familiar, Maison Bernard es uno de los ejemplos de arquitectura orgánica más completados con éxito donde Antti Lovag pudo experimentar con diseños innovadores para un hábitat humano.


Hay que regresar a las cuevas y a la vida orgánica, debemos regresar a las burbujas que nos han servido como un espacio de aislamiento intimo con el ambiente. Si fijamos nuestra atención en la red de burbujas y módulos podremos encontrar una arquitectura con un contrapunto a la uniformidad defendida por el modernismo.

El conjunto fue construido entre 1975 y 1989 gracias a las alianzas entre el industrial Pierre Bernard y el arquitecto Antti Lovag. El “Palais Bulle” está ubicado en Estérel, una de las cadenas montañosas más bellas de Francia. Rodeada a su vez por múltiples terrazas y piscinas sobre la roca, esta casa laberíntica de 1200 metros cuadrados ofrece unas vistas maravillosas del mediterráneo.

Famoso por las ideas radicales en la arquitectura, Antti Lovag reconocía con admirable facilidad la naturaleza y las características del terreno, Lovag que vivió en el lugar durante la construcción, decidió dar forma a la estructura mediante un marco flexible de hierro que le permitía visualizar los espacios interiores y definir las aberturas hacia el cielo, el mar o los paisajes exteriores. Renunció a los ángulos rectos a favor de las curvas bulbosas, que según el criterio de su creador, le permiten expresar mejor la extensión más natural de los movimientos y los gestos del hombre.

 

Suerte de ramificaciones neuronales, su similitud con objetos exteriores nos inquieta mucho. Puede tratarse de muchas cosas, Antti Lovag seguía la teoría de los Afrikáner, decía que los espíritus malos se escondían en los rincones de las casas; razón por la que no vamos a encontrar curvaturas lineales. Supremamente irracional, la esferas transformadas en habitaciones rigen el control sobre el habitante: los almacenamientos integrados, las escaleras sinuosas y las zonas de asientos brindan una gran libertad y una sensación de asombro. Al cruzar los umbrales volvemos a la época de las cavernas, pero con mucho futurismo en su diseño.

Antti Lovag siempre opinó que una casa privada debe ser un lugar de libertad. Para subrayar la dimensión no convencional de su enfoque, se definió a si mismo como un “habitólogo”. Quizá por eso pudo revivir al futuro en instantes donde su presencia se ha ausentado. Debemos recalcar que esté fue el primer proyecto en solitario del arquitecto húngaro. Años después, la construcción fue intervenida y renovada por la arquitecta Odile Decq quien le prestó especial atención al uso del color, se fusionan en interdependencia los colores: la original estrategia habitable de Lovag con la sensualidad del sol y el mar del sur de Francia.

 

 


TE RECOMENDAMOS