Universos bajo el agua

El buceo es una de las actividades acuáticas más populares en todo el mundo. Tiburones, mantas, ballenas, peces payaso... la diversidad es infinita. Aquí una reseña de los tres lugares en los que se debe bucear.


Belice, el paraíso de América Central
El encanto de este país está precisamente en sus playas y en lo que hay debajo de ellas. Se trata de la segunda nación más pequeña del subcontinente, pero la más visitada por grupos de buceadores. Allí se encuentra el segundo arrecife de coral más largo del planeta. Cuenta con una longitud de alrededor de 300 kilómetros y se ha convertido en el destino turístico más importante de Bélice y es vital para la industria pesquera. Se calcula que el arrecife comenzó a formarse unos 500 años antes de que el hombre poblara la Tierra. Su encanto deja sin aliento. Se puede apreciar la variada gama de tonalidades del coral que van desde el blanco y el rosado hasta más intensas como el rojo, violeta y negro. Entre las especies que se pueden encontrar están el tiburón coralino –una especie que solo habita en las aguas del continente americano–y el tiburón limón que mide alrededor de 125 centímetros.
Pero la experiencia de buceo en Belice no está únicamente junto al coral. Hay puntos imperdibles como Ambergris Cave, una zona protegida con abundante vida marina. Se pueden ver meros, pargos, barracudas y medregales.
Otro lugar estrella es el Blue Hole, aclamado por los buceadores profesionales, un agujero con más de 300 metros de ancho y 135 metros de profundidad.


La biodiversidad de Indonesia
Sus 17 000 islas hacen de Indonesia el lugar más interesante y divertido para esta actividad. Está situado en medio del Triángulo del Coral, que se extiende desde Australia hasta Filipinas. Esta ubicación le permite tener un 20% de los arrecifes coralinos del mundo. Los especialistas datan más de 3500 especies marinas. ¡Un verdadero espectáculo bajo el agua! Se pueden ver mantas, tiburones, corales blandos, delfines…

Raja Ampat, el Parque Nacional de Komodo y Sulawesi son los tres puntos más exclusivos para el buceo. Raja Ampat es un paraíso perdido, ahí el viajero se siente como una especie de hombre primitivo, por la extensión de sus desoladas playas y la imponencia de su naturaleza. Y como en la mayoría de islas de Indonesia no se renuncia a la comodidad.
Por su parte, el Parque Nacional de Komodo ha sido escenario de mitos y leyendas, pues los pobladores tienen la creencia de que allí habitan dragones. Lo cierto es que la magia de esas historias contrastada con la diversidad marina lo hacen un imperdible para el buceo.
Finalmente, Sulawesi ofrece fantásticas inmersiones. Aquí está más del 70% de especies de todo el Indo-Pacífico. Dos puntos esenciales de esta isla son el Parque Nacional Marino de Bunaken y el estrecho de Lembeh.


El encanto de las Galápagos
Wolf y Darwin, dos islas al noroeste del archipiélago, tienen todo el atractivo en su fondo marino. Tiburones martillo, tiburones galapagueños e inmensos tiburones ballena aceleran la adrenalina de quienes exploran sus aguas. Pero además de estas especies –que son las protagonistas– también están los delfines que suelen pasearse por el Arco de Darwin y son muy amigables con los buceadores. Cardúmenes de barracudas, atunes de aleta amarilla y peces sargento, tampoco faltan en este exótico paraíso. Este destino es sumamente exclusivo, pues existen cruceros solo para buceo y que son los que tienen el permiso del Parque Nacional para hacerlo. A bordo de estos barcos se vive una experiencia de lujo.
por: lorena ballesteros


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