Yescka

revolución pintoresca

Aerosoles, rodillos y esténcils son las “armas” que yescka usa para atacar a su enemigo “el sistema”, en su propio territorio, la calle. Para hostigar al enemigo hasta el agotamiento se tiene que conocer su terreno mejor que él. Un artista callejero conoce la calle mejor que nadie.


Si bien en sus inicios el street art y el guerrilla art podían considerarse como sinónimos, ahora no es así. Al street art de hoy, poco le importa que vivamos en un mundo destartalado. El street, que empezó siendo una forma de oponerse al sistema del arte para sacar la obra fuera del museo, ahora, en el mejor de los casos, es un ornamento ejecutable por cualquier dibujante semi-decente. Claro que no se puede generalizar, pero si uno se pasea por la ciudad se dará cuenta de que la gran mayoría de los así llamados “murales” son garabatos como los que hace un niño que va al cuarto año de la escuela. No estoy diciendo que sus hijos pinten feo, en el contexto de la escuela primaria son adorables, en la pared de mi casa serían una payasada.

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En un momento el street fue un medio subversivo para demostrar disconformidad y hasta llamar a la revolución. La idea de mostrar el arte en las calles y no en un museo donde tienes que pa gar por ver, fue remplazada por una intención de obligar al mundo a ver tu “arte”. Por lo menos en el museo uno podía elegir si quería ir o no. Ahora no nos queda de otra, la publicidad paga por obligarnos a ver lo que quieren, además el ejercicio del trabajo publicitario aumenta las ventas, lo que ayuda a la industria, hay trabajo, se alimentan bocas. El street para “embellecer” al único que alimenta es al ego del que lo pinta.

Pero hay otro tipo de street art, el que denuncia. Las desmesuradas atrocidades que se cometen en este mundo son incontables y necesitamos de “vándalos” que invadan el espacio público y nos las recuerden, o que nos ayuden a ver lo que no queremos aceptar. Para Yescka la revolución es el aumento de conciencia. No solamente pintar para embellecer. Hay un fuerte motivo de trasfondo.

Yescka nació en Oaxaca-México. Hace grafitti desde hace 15 años. A partir de una crisis politica ocasionada en 2006 durante el gobierno del ex-gobernador Ulises Ruiz Ortiz, Yescka se involucra y decide pintar para fomentar la conciencia. “La situación política y económica en Sudamérica me ha creado la necesidad de expresarme y reacionar. Es importante hacerlo en las calles porque es una de las plataformas de denuncia más importantes.”

En su obra existe una fuerte crítica al uso del poder y sus autores, y por otro lado una justa reivindicación a líderes icónicos. Acusa a la corrupción, a la opresión y a toda forma de discriminación y de explotación. Todo esto queda impregnado en su obra. De su trabajo se desparrama una fuerte inconformidad.

Yescka es versátil en cuanto a materiales, pero lo que más utiliza es el esténcil, una técnica que sirve para realizar varias copias exactas, se trata de difundir masivamente y de generar un gran impacto. “Me siento parte de la revolución pues mi trabajo va dirigido al cambio y la transformación”.

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