Zoom :: Horace Clifford Westermann

De objetos y muchas astillas

Desde fines de la década de 1950 hasta su muerte en 1981, Westermann trabajó con varios materiales y dispositivos formales para abordar una serie de referencias personales, literarias, artísticas y pop-culturales.


Situémonos en una guerra, digamos que la Segunda Guerra Mundial. Somos infantes de marina y estamos por enfrentar al batallón enemigo. Entre balas que van y vienen hay un compañero que tiene una mirada perspicaz y sujeta a un trozo de embarcación. Le gritan los altos mandos, le gritan sus compañeros: —¡Horace maldita sea!— le grita su camarada. —¡Westermann! ¡o dispara ese rifle o le mandamos a pintar barquitos!— le dice su coronel. Seguramente eso es todo lo que ese soldado desearía.

Horace Clifford Westerman nació en Los Ángeles en 1922 y fue a morir en Danbury en 1981. Entre el intervalo de guerras en las que participó pudo estudiar en el Art Institute de Chicago, allí conoció el uso prodigioso de nuevos materiales que caracterizan las construcciones de la primera mitad del siglo XX (vidrio, metal y esmalte) pero, sobre todo, aprendió un uso particular de la madera hasta el punto de volverse un ebanista profesional.

Su obra entra en un peldaño inclasificable, y para muchas personas del medio artístico ha sido un pez extraño que nada de espaldas. Ni en Europa se lo conoce como debería, es por eso que El Museo Reina Sofía dedica su primera gran exposición de todo el año a este carpintero singular con una retrospectiva de 130 obras realizadas entre los años de 1954 y 1981.

Entre la casa y la muerte, estos temas recurren constantemente la obra del artista. Sabiendo de su vida de soldado de marina, la casa amplía este deseo fervoroso de todo aquel que se va algún día en querer regresar. La muerte por otro lado, es el lugar de la casa donde —ciertamente a la mayoría— le gustaría encontrársela. Su obra hace paseos y relaciones entre el armamentismo y la locura de la guerra, no sólo trabajaba sobre madera tallándola, también pintaba sobre ella o sobre telas o lienzo. No hacía arte como una pregunta, sino como una respuesta que conformaba objetos y muchas astillas.

Un suspiro por el drama y otros cientos por toda la obra hasta que llegamos a su trabajo más popular hecho en serigrafía: “See America First”, un conjunto de 18 estampas con las que satiriza la campaña de fomento de turismo interior que se difundió en Estados Unidos a comienzos de los años sesenta para que los ciudadanos estadounidenses recorrieran su país en lugar de viajar al extranjero.

Un artista de mucha influencia para las posteriores generaciones. Aquí en BG te regalamos un zoom para que te acerques aún más a la obra de aquel sujeto que le vendió sus trabajos a un tal arquitecto llamado Mies Van der Rohe y que escribía cartas con dibujos a todos sus viejos amigos.


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