cultura


Vaya a ver cine punk y sienta la violencia. Sienta cómo el cine punk se sienta junto a usted. Es todo muy frenético, ¿eh? Se siente bien, ¿eh? Estas no necesariamente son películas punk pero todas tienen mucho punk.


La vuelta a los ochenta es muchos días y muchos mundos. Pero dejemos a los historiadores aficionados y a los fanáticos anacrónicos bucear en ese mar de datos en busca de música, películas, moda y sucesos.


En esta columna me desquito presentando a algunos de más relucientes líderes mundiales y locales: villanos para algunos, pero suficientemente interesantes como para ser reinterpretados por artistas soñadores una, otra y otra vez.


Estos villanos caminan con el mundo real pero van un paso más allá. Causan miedos que siento racionales, por eso son los mejores.


Cuando nacía el cine, en la última década del siglo XIX, entraba en escena una tendencia modernista para tomarse la arena de las artes aplicadas: joyas, muebles, utensilios y luego edificios empezaron a diseñarse bajo el influjo seductor del Art Nouveau, literalmente el arte nuevo que refrescaba los desgastados aires de fin de siglo en Europa.


Personas de término medio, por decirlas así, conforman este clan que nos hace pensar dos veces si estamos viendo un hombre o una mujer, de cierta manera ilusiones ópticas de la vida real. El mundo del cine está repleto de extrañas criaturas que nos deleitan con su talento y nos muestran sus dos facetas.


Una mirada desde el género del terror al thriller de acción pero, en ambos casos, con una fuerte carga autoral. Un par que comparte el frío y quizás algunos otros elementos.


Gracias al internet llegan joyas desconocidas para nosotros dos décadas después. Aquí les presento algunas de ellas.


Estos discos podrán hacer que seas el éxito diciembrino con tus amigos y parientes: ya no te verán más como el Grinch que pone mala cara hasta a los regalos.


Los epicentros de la producción del cine regional se encuentran en México, Argentina y Brasil aunque Hollywood tiene más facilidad para cruzar fronteras que aquello que se produce a nuestro lado. El cine acá, más que una empresa millonaria, es una aventura.


El mar significa –en palabras de mi editora– atracción, profundidad, asombro, temor. Para mí –y estos cuatro seleccionados– hay una sola idea que llega con el run run de las olas: diversión.