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Cine Art Nouveau

por: jorge luis serrano

Cuando nacía el cine, en la última década del siglo XIX, entraba en escena una tendencia modernista para tomarse la arena de las artes aplicadas: joyas, muebles, utensilios y luego edificios empezaron a diseñarse bajo el influjo seductor del Art Nouveau, literalmente el arte nuevo que refrescaba los desgastados aires de fin de siglo en Europa. Tanto el cinematógrafo como esta escuela, o mejor llamarlo movimiento artístico-arquitectónico, tienen raíces en Francia. Al rastrear vínculos entre uno y otro encontramos, en primer lugar, vestigios de una relación tormentosa pero muy antigua, y algunas salas de cine construidas bajo la tendencia: hoy auténticos templos del cine. Es el caso, por ejemplo, Cine Doré, de la Filmoteca Española en Madrid o sin ir más lejos, el Teatro Faenza en Bogotá, conviven en sus orígenes, el uno como invento y la otra como tendencia del modernismo, en su calidad de símbolos occidentales. Aunque es difícil encontrar ejemplos concretos de películas realizadas bajo esta escuela uno de los mayores símbolos del cine industrial, la estatuilla de los Oscar, es diseño producto de una tendencia evolucionada del Art Nouveau, el Art Deco.


Belle Époque

Fernado Trueba (1992)

Aunque no trata en su película sobre la relación entre corrientes artísticas sino sobre las peripecias románticas de un galán con cuatro hermanas en la España rural de los años treinta, son dos grandes momentos que, per sé, coinciden en un momento histórico: la Belle Époque y el Art Nouveau; por tanto, el segundo de ellos se filtra en la película a través de diseños de muebles, vestidos, utilería y finalmente en escenografías de éste, el segundo título español en ganar un Oscar. El Art Nouveau aparece aquí como telón de fondo más que como guía o guión de una historia.



Lola Montes

Max Ophuls (1955)

Max Ophuls logra con esta película la cumbre de una carrera bizarra. En palabras del coprotagonista del film, peter Ustinov: “Max fue el primer gran poeta del mal gusto, ya que fue el primero en explotar el Art Nouveau como algo de la belleza y el estilo, no sólo como una curiosidad, sino como el cáncer visible de una sociedad decadente y moribunda. En su interminable búsqueda de sutileza, podía pedirte registrar el odio o la brutalidad sin cambiar la expresión de tu cara y luego sumergirte en los ejes de las tinieblas pegándote un tiro a través de una barandilla de metal o un visillo para anular todos los efectos, excepto tu presencia”.



Moulin Rouge

Bar Luhrmann (2001)

El musical dirigido por el australiano Baz Luhrmann nos permite presentar un ejemplo de la forma en la que el Art Nouveau se manifiesta en el cine: en decorados y escenografías de época. Ciertamente, es difícil encontrar un ejemplo contemporáneo de una película que, sin ser reconstrucción de época, utilice las formas del Art Nouveau a propósito. En este caso la cargada y cargante historia en la que Ewan Mcgregor hace como que canta, usa mucho la estética del Nouveau para graficar un momento de la historia parisina que convertirÌa a la capital de Francia, la ciudad luz, en la capital del mundo, rol muchos años después arrebatado por New york.



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