POLO RED

Letra, pasta y pastillas

por: jaime núñez del arco

Me encanta regresar a esta columna. Me estresa también. Creo que el término Cultura Urbana me altera. Cuando lo escucho, graffitis multicolor y hip-hop under se agolpan en mi cerebro. Amo los dos, pero el cliché de lo “urbano” es una idea dura de sacudir: cada vez que quiero abrir los ojos, un spray fluorescente dispara directo a mi cara. Ciego como estoy, avanzo a tientas por estas palabras. Siempre puedo tropezar, pero a la cultura se la vive más rico con las letras apagadas.


ORANGE IS THE NEW BLACK

ENERO 4

Post-destrucción decembrina, caigo enfermo. Mis únicos aliados: esta laptop y Netflix. Saul Bass me enseñó a analizar y disfrutar los títulos de películas… y eso lo he llevado hasta absurdos niveles de obsesión. La secuencia de títulos de Orange is the New Black me afiebra con sus cortes híper-rápidos y acercamientos extremos de presidiarias. Puedes bajar mil tipografías estilo grunge para emular su estética, pero difícil igualar esos segundos de letra, música e imágenes: desde la cama me trepan a un bus sin frenos, con dirección hacia mundos tan oscuros como naranja.

oitnb.com



PEOPLE FOOTWEAR + FEDEX

ENERO 5

No quiero hablar sobre los zapatos. Son canadienses, ultra tecnológicos y geniales. Como vergonzoso addendum, me siento superior sabiendo que nadie los tiene aquí. Realmente quería hablar de Fedex. Mis medicinas deberían contra indicar “estado obsesivo aumentado”: cada diez minutos entraba a su website para stalkear mi paquete. Fue como caminar entre nubes. Lo que para otros es una maraña de códigos, fechas y ciudades, para Fedex es un baile de cuadrículas, tablas y tipografía Helvetica a diversos tamaños. People está de moda, pero, para mí, el diseño de información is my new black.

peoplefootwear.com



BARILLA

ENERO 6

Ya recuperado, salgo a deambular. En medio del pasillo, abierta y vacía, una caja de pasta integral Barilla. Me agacho con esfuerzo y el sopor de media mañana me ilumina: soy un borrego obsesionado por las marcas. Europea, sofisticada y económica, Barilla se aprovechó de mi debilidad por su logo curvo, letras itálicas en rojo tomate, la bandera italiana y esas fotos de almuerzos provenzales que no existen en la vida real. La fiebre pasó, pero la calentura regresa cada vez que me siento a diseñar y pienso cómo enfermar a millones de personas con un puñado de letras y colores. En fin: it´s good to be back.

barilla.es



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