Daesung Lee

arqueología del futuro



A través de sus cautivantes fotografías, este artista surcoreano captura los últimos momentos de un grupo cultural a punto de desaparecer.


En no más de treinta años, 800 lagos y 2500 ríos del territorio de Mongolia se han secado por completo. Los nómadas -que constituyen el 35% de la población del país- han ido de un lado para el otro buscando animales por cazar y frutos por cosechar, pero cada día han encontrado menos alimento. Los valles habían perdido su verdor. Las tribus habían mirado con recelo el levantamiento de metrópolis chinas y la súper-industrialización del planeta. Vieron la llegada de los tiempos modernos, pero decidieron mantener las tradiciones de sus ancestros; sospecharon que su vida sencilla seguía siendo más sensata. Se trata de tribus milenarias, que alguna vez, hace ochocientos años y liderados por Gengis Kan, conformaron el imperio más vasto de la humanidad. Pero hoy deben rendirse. El nomadismo, la forma de vida primordial de nuestra especie, ya no es sustentable. No pueden vivir en el campo libremente; el campo hoy les resulta estéril. El mundo es otro.


Van a la ciudad y se dan cuenta que las habilidades adquiridas durante siglos ahora les son inútiles. Los que tienen suerte recogen basura; muchos se vuelven alcohólicos. Mientras tanto, su cultura desaparece, e intercambian los trajes elaborados por los jeans y las camisetas que utiliza, casi literalmente, todo el mundo. Han sido vencidos, desde muchos frentes y flancos, por el torrente de la globalización.

¿Cómo es que los daños ecológicos están repercutiendo en las culturas del mundo? Este tema es en el que ha basado su obra el fotógrafo coreano Daesung Lee. Ha capturado el hundimiento de la costas de Ghoramara y la evacuación de los nativos por las minas de carbón de Jharia; ambas en India. Para su proyecto en Mongolia, Arqueología del Futuro, reunió a los nómadas con el apoyo de una ONG y pasó junto a ellos seis meses en la intemperie. En vez de registrar su retos y penurias con un documental tradicional, decidió yuxtaponer diferentes paisajes en una sola fotografía: el ecosistema frondoso dentro del desierto en expansión. “La única manera en la que los nómadas pueden mantener su forma de vida es en el diorama de un museo”, nos dice. El cuadro interior está delimitado por cuerdas de terciopelo y así delimita su museo imaginario: un espacio virtual dentro del espacio real; un lugar donde las costumbres milenarias podrían perpetuarse. Mientras tanto, el 75% del territorio mongol corre un alto riesgo de desertificación. “Si este ritmo se mantiene, la población nómada desaparecerá en pocos años”, nos dice el artista. Poco a poco, nuestras postales de viaje se convierten en recuerdos de paisajes que están dejando de existir.


TE RECOMENDAMOS