Galería Visual :: Diagnóstico Terminal



"Cuando mires largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti"

Friedrich Nietzsche


Una sola escena, un espacio maldito —dirán algunos— por la cantidad de personas fallecidas en ese hospital. Para los cuencanos ese sitio conocido como “El viejo seguro” siempre nos recordará a una locación de películas de terror clichés filmadas en hospitales abandonados. Pero no vayamos más allá, aquí la historia ha sido retomada por el arte, no sin antes dejarnos impresionados.

Gigantes y Derivas (segunda parte) Diagnostico Terminal, es un proyecto que contempla dos partes: funcionar como residencia artística y como una zona de site-espicific donde los artistas intervendrán en el espacio. Se utilizó el hospital abandonado del Seguro Social como uno de los ejes de funcionamiento temático; por otro lado en la zona remodelada, el espacio se destinó como una residencia para que los artistas nacionales e internacionales tengan comodidad en sus quehaceres.


12.000 metros cuadrados donde alguna vez las enfermeras y doctores alborotaron su pasos, dejando en su huella el polvo que ahora apreciamos en la entrada. Definitivamente al estar abandonado, el lugar se presenta como un perfecto templo para la creatividad e imaginación humana. Primero encontrarás grafittis de la fauna urbana, posiblemente muestras de valor de colegiales que se colaban en altas horas de la noche entre los pasillos y así lograr el respeto absoluto de sus camaradas. Pero esta vez no, acá lo único que contábamos encontrar era arte moderno, arte in situ.


Abusos elegantes de neón, gritos estrafalarios y agonizantes. Obras manuales y piezas de yeso, obras manuales y marcas de piel sobre ladrillos. Los artistas manejaron sus disciplinas y técnicas mediante el lugar se los permitía. Algunos trabajos combinaban los archivos de hospital con una debida exhibición de los mismos, revelando así casos extraordinarios. Otra obra se renueva en la perdida de espacio y tiempo que experimenta el hombre cuando tiene fiebre; en diferentes habitaciones y obras, las radiografías forman parte de las herramientas cruciales de creación, así como en otras son apenas adornos sutiles. La poética del sitio condiciona la mente del artista, dejando que este pueda contar con un gran abanico de posibilidades expresivas, dentro de eso, las proyecciones y la sombra, así como los láseres y una televisión abandonada conforman una lista de aparatosos encuentros. Hay una habitación donde alguien dejó frutas y guaguas de pan para que la intemperie las descomponga, y las moscas al llegar en su consumo, funcionan como una gran alegoría a las enfermedades.


Un poco de susto y es que sobre la camilla a un paciente le están sacando las tripas, un cuarto oscuro con una luz infrarroja aviva la silueta de un hombre que parece no se ha movido jamás. En la capilla de oraciones, hay un cristo con dos cabezas. Resulta inquietante escribirlo, pero mirarlo es una oportunidad que deleita los sentidos. 60 artistas participan en esta apropiación y expansión simbólica. Participan países como: Chile, México, Argentina, Estados Unidos, Bolivia, México, Colombia y por supuesto Ecuador.


Mucho se podría escribir, pero las palabras no son justas, esto se trata de vivenciar y de caminar por la exposición y así cada uno irá levantando sus impresiones. Encuentra lo que te llame la atención y sácale fotos, no olvides de todas maneras andar bien atento, por ahí leímos en una camilla pegada al techo: “La medicina es la historia de la observación” “Es la historia de la violencia”. Cuanta razón y cuanta inquietud. Quizá esa sea la palabra que mejor describe un diagnostico terminal: “inquietud”.


TE RECOMENDAMOS