Juan Gatti

Rock Vj



UNO DE LOS CREADORES DE IMÁGENES MÁS IMPORTANTES DE HISPANOAMÉRICA RETOMA SU OBSESIÓN POR EL ARTE CIENTÍFICO Y NOS DEJA UNA MUESTRA ALUCINANTE


Frutos de la euforia, cosecha salvaje, una puerta que había dejado de ser siempre una y otra vez. De qué llave me hablás: este no fue otro sino de encargo de Almodóvar, que quería decorar un comedor para El Piel Que Habito (2012) y acudió a su colaborador habitual; él disfrutó el tono al del encargo que completó la serie por su cuenta. “Los críticos dicen que tiene que ver con el Paraíso Perdido de Milton, pero no pienso en eso cuando lo hago, ¿sabes lo que te digo?” Para Historia Natural, Gatti mezcla sus pinturas con retazos de ilustraciones científicas de hace siglos. Pero estamos hablando de una enciclopedia viva de gráfica y estética, y sus collages son un caso aparte. Mi trabajo es más emocional que lógico; el hablo de la emoción que puede transmitir, de la emoción que el sueno al hacerlo.


Demos un paso atrás y tomemos en cuenta al personaje, Juan Gatti, nació en Quilmes, que se graduó en Mar del Plata, se mudó a Buenos Aires, se juntó con una parva de muchachos tanto como trastabillados y dibujó las tapas de sus jugarretas con el rock and roll. Sui Géneris, Pappo, Manal, La Máquina de Hacer Pájaros, Pescado Rabioso: cada cierto tiempo, una nueva incursión al delirio, y el encargado de la invitación era siempre el mismo. Antes de que el asunto se complique, inicios de los ochenta, Gatti se había mudado a Madrid, y se encontró en pleno estallido de la Movida. Una vez más, se hizo responsable de cubiertas, escenarios y disfraces, y trabajó con Alaska, Mecano y Tequila. Poco después, conicidiría con un jo- ven director que también tenía mucho de rockstar, un tal Pedro Almodóvar, y pronto se hallar dentro del conjunto de filmación, acomodando objetos según sus implicaciones visuales, animando secuencias de títulos y diseñando afiliados legendarios. Sin que nadie nos avisase, su obra se asentó en nuestra memoria.


Vamos de nuevo ¿Qué tienes ahora? Despojados de todo el artificio, irrumpimos en la fantasía original y reestablecemos el enlace primogéneo. Es como hacer tantos kilómetros de años, pero la consciencia es otra. ¿Qué rol cumplimos ahora? ¿Cómo fundimos el milagro del abstracto en los hábitats que nos vieron nacer? ¿Cómo revertir las erosiones y las soluciones y alcanzar
la convivencia absoluta? ¿Es eso posible? ¿Es aquella la pregunta? No lo pensemos demasiado; regresemos a las imágenes. Nuevas puertas que retumban; nosotros decidimos si las vamos a atender ¿Qué locura aguarda esta vez?


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