Nicola Cruz – bio



Lo que siempre he buscado son melodías que me lleven al misterio, a esa imagen de bosque con neblina, y eso fue lo que encontré en la música folclórica de la montaña”. No se lo hubiera esperado: en medio de sus experimentos electrónicos habituales, se pone a jugar con flautas andinas y cajones peruanos y todo cobra sentido.

Ese primer tema, Sanación, es el que cambió el rumbo de sus composiciones: le obligó a dar un paso atrás, profundizar, y ver qué había detrás de esa puerta. Pasaron dos años y Nicola lanzó su primer álbum, un hito en la electrónica ecuatoriana. Lo llevó por el mundo entero, y no hay ningún signo de que la marcha vaya a aminorar. “Este año saqué un EP en enero, tengo planeado sacar otro en junio y tengo tocadas programadas en Europa, Estados Unidos y quizás Asia”.

Pero no fue de la noche a la mañana. A los doce Nicola ya era baterista de una banda de metal y ya había descubierto que el ritmo era su motor primordial. Se volvió DJ de fiestas, indagó en el arte de la composición y se dejó seducir por completo por el techno. Durante cinco años, trabajó para construir todos los sonidos desde cero: por un lado, se abasteció de toda la teoría del diseño musical; por otro, se halló en medio de una escena palpitante, de avanzada, cuya escena acogía propuestas eclécticas y artistas de todas partes. “Lo que me gusta de la electrónica es que no hay lugar para virtuosismos, sino se trata de conseguir el mayor efecto con las notas justas. Al mismo tiempo, puedes colorear el lienzo como te dé la gana”. Para su primer álbum, tiñó su cuadro con elementos de nuestra música ancestral. De alguna manera se las arregló para que suene contemporáneo y auténticamente folclórico; que sea un paseo por los parajes trepidantes que ofrece nuestra geografía, un disco para la pista de baile y un viaje que hay que experimentar con los audífonos puestos. “Todo parte de un color y una imagen; luego busco los sonidos para traducirla”. Escúchalo en Spotify.

¿cómo relacionas las plantas con la música? me ponen zen, me dan concentración; el otro día deliraba con un amigo y concluimos que lo más evolucionado que uno puede llegar a ser es una planta.

si fueras una fruta, ¿qué sabor tuvieras? cítrico.

¿qué pusieras en tu ensalada? palmito, aguacate, alcachofas, no sé si sea mucho.


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