Close up Ecuadoria :: Diego Lara Saltos

"todos iguales, todos diferentes"

Diego Lara nos recibió un miércoles soleado en Saladentro, ahí nos congregamos cívicamente para charlar mejor sobre su primera exposición individual —que por mucho promete—no ser la última.

  • agustín molina entrevista
  • sebastián cadena fotografía

Mirar de frente al escudo, casi con cierto anhelo y melancolía, quizá el ejercicio sea para poner en evidencia lo aprendido. Una vez más en la escuela, el profesor manda a comprar las láminas escolares que tanto nos ayudaron a memorizar los detalles y los elementos del escudo y la bandera nacional. A partir de ello, pasarían los años en que Diego Lara comprendería este fenómeno, la suerte de niño lo agitó ayudándolo a modificar o reconstruir o repensar la imagen icónica de un Estado-Nación. La reflexión visual encontrada en la obra, sugiere a su observador diferentes elementos semióticos que se transfiguran dependiendo su manifestación. Gabriela Vázquez en la curaduría de la obra lo expresa: “Ecuadoria desborda los límites de lo identitario y el derecho a la representación mediante el uso de la imagen, sobrepone la autonomía a la heteronomía, e invita al espectador a sobrepasar el carácter heráldico y cívico para transportarlo a memorias y vivencias tempranas.

¿Realmente crees en eso de la identidad, o mejor dicho, crees que hay como definirla?

La identidad es algo muy complejo. Y ya mucho se ha hablado y escrito sobre la identidad, muchos autores de alguna forma piensan que este es un tema del cual ya se ha hablado lo suficiente, pero de alguna forma puedo decirte, que la identidad tiene contraposiciones, el concepto de identidad por ejemplo: yo me identifico con ser ecuatoriano y con todos los ecuatorianos porque nuestra identidad nos da nuestras igualdades. Es lo que nos aúna y lo que nos individualiza. La identidad individual es: soy tal persona, con tales características, entonces la identidad nos sirve para saber que nos movemos dentro de esa dualidad, para unirnos en un conjunto más grande y también para salirnos del conjunto.

¿Qué crees que se logra como persona al identificar nuestra cultura?

El sentido de pertenencia es muy importante, pertenecer a un grupo es algo que siempre nos va a hacer falta, no queremos estar solos, quizá sólo en algunos casos específicos, pero la generalidad nos permite buscar a que pertenecer, entonces el sentido de pertenencia que nos da la identidad es fuerte. Mira, yo no estoy muy de acuerdo en presentarme a mi mismo como ambateño, preferiría decir que soy ecuatoriano porque no me gusta mucho esa sectorización, y es más, si lo vemos desde más lejos sería un ciudadano del mundo, un ser más global. Esto específicamente tiene que ver con la forma en la que dibujábamos nuestro escudo, porque también tiene una representación con la memoria, con la memoria de la niñez.

¿Cómo llevaste la semiótica del escudo en tu obra, cómo la representas?

La semiótica está dada en sí desde la visión general de la gente, porque para ellos la representación gráfica es el símbolo de su imaginario infantil. Para mi, más que la patria, más que el territorio, más que el Ecuador, representa mi escuela, mi infancia, mi niñez. Cuando te hacían parar en la fila los lunes y cantar el himno nacional, eso también es la niñez, y ese momento emocional de la infancia es lo que he querido explotar en la gente, lo he querido sacar —es lo que pienso— puede ser lo fuerte de esta obra: la reminiscencia de la niñez.

¿Aparte de las reflexiones de la niñez, después de montar la exposición, qué otras matices has logrado captar de tu obra?

Me queda mucho el hecho de que la gente se logre enganchar, ya sea por la patria, el territorio o la infancia. El sentido de pertenencia en aunarse como ecuatorianos, quizás unos más y otros menos. Eso me quedó, porque yo no trabajo mucho desde la identidad como motor del proyecto, sino más bien, desde un reconocimiento de la infancia.

¿Pensarías que el escudo como la bandera deberían ser cambiados cada cierto tiempo, bajo alguna regulación extraña de algún futuro mandatario?

No no, personalmente no. Eventualmente pienso, que si hubiera algo malo en la vida cultural del país podría ser cambiado, pero de lo contrario no le veo necesidad. Hay cosas que están tan sembradas en una nación, que hasta resulta imposible pensar en la posibilidad de cambiar alguno de estos símbolos. Yo no pienso que deban cambiarse, es parte de nuestra historia, representa una época de la creación del Estado-Nación, tiene cosas buenas y cosas malas en el contexto de la época. Ahora es diferente la connotación. Para el migrante por ejemplo, la bandera que tiene colgada en su cuarto es un tesoro, intenta de alguna forma decirle a él que van a cambiar el escudo o la bandera. Resulta imposible imaginárselo.

¿No te has encontrado con opiniones o comentarios adversos de algún nacionalista empedernido?

Yo siempre empiezo explicando que esto no tiene nada que ver con una nueva propuesta de sustitución, ni que pretende ser algo que denigre o que sea una falta de respeto al escudo nacional y su bandera. Tal vez en Facebook, una vez me encontré con un post de alguna persona que no había entendido bien la consigna pensando que estas eran propuestas para un nuevo escudo, por suerte, alguien había replicado explicando que esto no tenía nada de malo. ¿Qué tiene de malo nuestro escudo? Si comienzas a investigar o a analizar los elementos encontrarás elementos de guerra, elementos de poder, elementos de la heráldica tradicional que quizás ya no están tan bien ubicados en esta época, pero no es ese el asunto, no se trata de la heráldica, es más bien la historia que ya pasó y la infancia nuestra donde se creó. Ecuadoria no es ninguna propuesta de cambio, no pretende ser una nueva versión, ni tiene nada de malo nuestro escudo, son más bien, representaciones desde nuestra memoria.

¿En este proyecto la imagen es el derecho a la representación, sientes que alguien puede sentirse identificado con algún escudo que tu hiciste?

Según yo se trata de traer a la memoria gráficamente el escudo aunque no sea “el escudo”, o sea, ese espacio ahí entre las fronteras. Así es el escudo como está descrito en el congreso y este otro es el escudo que yo me permito mirar. Entonces en esas fronteras, donde sigue siendo el escudo y ya no es el escudo, pero si es el Ecuador, ahí en ese espacio entre fronteras, es donde sucede la obra.

¿Qué materiales utilizaste para formar los diferentes escudos?

Algunos están hechos a mano, con serigrafía, otros son de madera cortados digitalmente pero pintados a mano también, otro está realizado con clavos e hilo, incluso la técnica del bordado también la ocupé. Para mi también es muy importante la cromática, no es “ese amarillo” en todos, ni tampoco “ese azul”, más bien esa diversidad de colores es lo que pretendo, así como gráficamente también cromáticamente, de hecho, la mayoría de escudos míos tiene 3 o 4 colores que se derivan de los muchísimos más que hay en el escudo original.

 


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