Close up :: Gustavo Moscoso días después del NYFW

diseñando con telas de hace 85 años

De las muchas veces que hemos hablado con Gustavo Moscoso, quizá sea esta la más íntima. Después de un movimiento telúrico importante el ritmo de la vida debe seguir, es así como horas después del susto fuimos al departamento de uno de los diseñadores ecuatorianos más prolíficos: Gustavo Moscoso, quien días atrás había llegado de su participación en NYFW. En este Close Up, conversamos de la nueva cruzada de este gran diseñador.

  • Entrevista: Sebastián Cadena y Agustín Molina
  • Producción: Fran Carmona
  • Fotografía: Sebastián Cadena
  • Fotografía de archivo: Fernanda Calfat/Getty Images for Flying Solo

¿Cómo se siente Gustavo Moscoso, como persona y como marca, después de haber participado varias veces en el New York Fashion Week?

Me siento súper satisfecho porque cada participación en New York Fashion Week ha sido la culminación de un trabajo en equipo, de un trabajo intenso de muchas noches sin dormir que pasamos afinando detalles de la colección. Significa el esfuerzo de un país que no es productor de moda por excelencia, el Ecuador no forma parte del radar de la moda, ni por moda ni por producción, entonces me hace sentir orgulloso que todos los productos que hemos desarrollado han sido originarios de mi país. Así que por todos lados puedo decir que es un sentimiento de satisfacción. Existe, por supuesto un cansancio natural, ahora me siento un tanto destruido, podría decirse que es como una depresión post parto: después de tanto tiempo de trabajo y de estrés, yo caigo en un desgaste emocional hasta que viene el próximo proyecto y ya uno se levanta. La gente reconoce el esfuerzo y eso es maravilloso, pero mi sentimiento personal no es del todo satisfactorio. Pero siempre es hermoso, este es el segundo año que participo oficialmente estando en la agenda oficial del evento.

Ahondando un poco más en lo sentimientos que nos cuentas que hay detrás: ¿Nos podrías contar un poco cómo ha sido el proceso con el que llegaste a estas plataformas tan importantes? Todos sabemos de tus logros, pero queremos saber cómo lo lograste.

Creo que es parte del camino y de conocer a la gente adecuada. Uno podría seguramente contactarse con la gente de New York Fashion Week y pagar “x” cantidad de dinero por lo que cuesta participar en el evento, pero la verdad es que nosotros lo hemos hecho apostando a una forma orgánica de crecimiento a través de ir conociendo poco a poco a gente que nos ha ido presentando a otro público, y a su vez la oportunidad de presentar las colecciones en otras pasarelas previas a la de New York. Llevo tres años consecutivos participando en “The Blue Jacket Fashion Show” , antes hice un proyecto con “Epson” y gracias a esas oportunidades me fueron haciendo sentir un poco más en casa cuando llegaba a New York.

Ahora, en esta edición de New York Fashion Week, hay que saber que no es necesariamente un “big market” para nosotros, también existe el “Men Fashion Week” que es algo que se estará desarrollando en unos meses y es algo a lo que estamos apuntando.

¿Estamos hablando entonces de tu próximo objetivo?

Yo creo que tenemos muchos objetivos. Además, la prensa que consigues en New York Fashion Week es de moda en general, te cubre la sección de mujer como de hombre también. Yo la verdad observo y digo que la agenda es tan complicada en los Fashion Week en todo el mundo; son dos meses que estás afuera de desfile en desfile para venir después y planificar tus colecciones, eso significa mucho desgaste en el tiempo, especialmente en lugares donde tenemos que luchar con importaciones de telas, lidiar con los proveedores de todo y lograr alinear esos requerimientos. Como te dije antes, creo en el crecimiento orgánico de las cosas y este nos va haciendo llegar poco a poco a una meta. Yo no tengo delimitado el camino, pero tengo trazado mi norte.

Hablando de New York nuevamente: ¿Cómo ha sido la respuesta del mercado en New York frente a tus propuestas?

¡Bien! Tenemos participación en una tienda que se llama Flying Solo desde junio y la acogida ha sido más que buena. Hemos tenido que aprender porque no sólo se trata de llegar a la ciudad, se trata de mucho aprendizaje, se trata por ejemplo del tallaje; esa es una de las cosas principales que nos representa un obstáculo. Hemos tenido la oportunidad de situarnos en New York y eso nos ha ayudado a conocer gente y de vestir a varias personalidades importantes. Así uno se va refiriendo al otro. Esto es un trabajo constante: hoy estás, hoy te recuerdan y mañana te olvidan. Imagínate los editores de moda cuantas invitaciones reciben de las grandes marcas, entonces para las marcas emergentes como las nuestras nos funciona muy bien esa promoción que nos dan.

Más allá de tu participación y desde tu propia perspectiva: ¿Cómo definirías al New York Fashion Week?

Bueno, New York es una ciudad que siempre me abrumó. Yo conocí New York a mis 18 años y me gustó a los 30. Me resultaba una ciudad demasiado caótica, no me sentía en ese ritmo. Yo vengo de Cuenca, que es mil veces más pequeño, New York es grande en todo sentido, menos en el geográfico porque es en realidad una ciudad pequeña. Pero con el tiempo conozco más amigos, mantengo contacto porque voy cada 3 semanas y con el grupo de amigos que tengo allá, ya lo voy sintiendo como mi casa.

New York Fashion Week es otro tema: es espectacular. Creo que la moda y su industria están pasando por un cambio. Antes New York Fashion Week se hacia en un solo lugar, mientras que hoy está dividido por todos lados. Primero era Bryant Park que era espectacular, después se pasó al Lincoln Center que tampoco se quedó atrás. Había un happening en New York Fashion Week que era ver a toda esta gente que quería llamar la atención: uno iba a los desfiles a entrar o sólo a pararte afuera y veías a todo este desfile de gente haciendo sus locuras. Podías inspirarte en todo momento. Ahora está tan regado que el ambiente ya no es lo mismo, antes se respiraba New York Fashion Week. Me da un poco de pena y entiendo las medidas de orden que deben tomar los organizadores, pero resulta que ahora todos los desfiles se han cerrado para la gente solamente de la industria, únicamente para compradores o editores y entiendo por un lado por el tema del plagio: la gente que trabaja para grandes marcas de fast fashion ponen a las dos o tres semanas en exhibición las prendas que vieron en los desfiles. Y eso ya no viene a ser tan justo.

Lo mismo que sucede con el marketing sucede con la moda los cambios que ahora sufren: ¿Crees que son positivos o negativos?

Estamos en un proceso de cambio, tal cual como el temblor de hoy en la mañana. Todo se está como reagrupando y todo cambio es para bien, pero debemos aceptar que el proceso del cambio es incómodo. La gente sufre porque somos tradicionalistas y no entendemos el cambio. Eso es lo que más paraliza nuestra evolución: “arraigarnos a lo que fue ayer”. Pero yo siento ahora que el proceso es que no todo el mundo sabe para donde van las cosas, incluso la moda en sí; estamos en un proceso de redefinición de éxito, por ende estamos redefiniendo la elegancia. Este desfile en New York donde estuve, hace 30 años hubiéramos estado todos con terno y con corbata y hoy en día estamos con zapatos sin medias y en camiseta.

Y ahora yéndonos por el tema de la pasarela: ¿Que nos podrías contar de la colección que presentaste en el New York Fashion Week?

La colección fue una apuesta a este nuevo corte que es el oversize; a que la silueta ya no sea tan entallada al cuerpo sino que sea un poco más cómoda. Yo no dejo de proponer el tema de sastrería porque me parece que el hombre con una chaqueta se ve espectacular.

En cuanto a la colección: ¿Nos puedes contar un poco más de los conceptos, de la inspiración?

A ver, como inspiración siempre intento volver a las raíces, volviendo al concepto de elegancia la cual la viví con mi padre, con mi abuelo y tratando a su vez de rescatar esas tradiciones. Incluso en esta colección utilicé telas vintage. Todas las telas tenían por lo menos 85 años y todas guardadas en bodegas debido a que mi familia está en la industria textil desde hace mucho tiempo. Estas telas estaban macerándose como el vino entonces mi inspiración más allá de escoger Capri o Bangladesh, viene desde adentro, del sentimiento que me producen los paños de lana y la verdad es que como no soy un diseñador de carrera soy menos conceptual. Mi inspiración más que de una investigación, viene de la voz de mi conciencia, de lo que le gusta a mi ojo ese momento.

Hablando de las tendencias que lograste percibir en New York y desde tu propia marca: ¿Qué es lo que se viene en la moda próximamente?

Mucho oversize, cada vez está agarrando nuevo auge. Algo que va a costar que suceda en Latinoamérica porque aquí la estatura de las personas es menor. Puede haber una mezcla entre lo oversize y lo fit para poder mantener esos dos universos vivos. Vi también mucha tela con tecnología, muchas cintas, mucho plástico y brillo. Pero creo que el cambio fuerte realmente está en la simpleza del textil versus un poco más de complejidad en el diseño. Siempre detalles: quizá una pinza extra o cualquier detalle pequeño. Lo que se viene de moda es la historia que tiene la marca y también la conservación del medio ambiente. Hay una conciencia muy grande al respecto. Por otra parte, es llamativa la tendencia de dejar a los diseñadores de las marcas hacer lo que gusten, eso nos permite variedad a la hora de escoger.

Hemos sido testigos de cómo tu marca ha evolucionado con el tiempo, pero también depende del hombre a quien viste: ¿Cómo luce hoy el hombre que viste Gustavo Moscoso?

El hombre es el mismo de siempre: elegante. Porque la definición de elegancia que tiene Gustavo Moscoso es de una persona que va vestida adecuadamente a donde va en ese momento. O sea, si voy a un matrimonio al mediodía en la playa, voy con un traje claro, mientras que si voy a un matrimonio en la noche voy de smoking. Ser asertivo a la hora de vestir considero que es la herramienta principal de la marca; poder asesorar siempre por el mismo hecho de que la moda es temporal.

¿Cuales consideras como los obstáculos con los que se enfrenta el diseñador ecuatoriano para llegar a grandes pasarelas como tu lo has hecho, o en su defecto, que es lo que haría falta?

O sea yo puedo analizar un poco desde mi trinchera a mis colegas, pero sé que cada uno tiene un sueño diferente. Dejemos en claro que New York Fashion o París Fashion Week no es la cúspide. Se necesita un pulmón económico bastante importante para poder resistir todo ese tema de inversión y no todo el mundo lo puede hacer. Hay un tema de inversión o de interés, puede que existan marcas a las cuales realmente no les interesa porque tienen un nicho de mercado más fuerte aquí y no hay necesidad de hacer algo de esa envergadura. Creo que el talento en Ecuador sobra, debemos romper esquemas y salir de nuestra zona de confort porque de alguna forma todos estamos diseñando lo que el cliente quiere que diseñemos y no todos tenemos una propuesta arriesgada porque debes tener un balance entre lo que se vende y lo que quieres proponer. Estoy seguro de todas formas que si llegar a esas pasarelas, es el sueño de mis colegas, sin duda lo pueden lograr porque se trata de esfuerzo, riesgo e inversión, pero se puede llegar.

Por último: ¿Qué es para ti BG Magazine?

Una de las revistas de moda más importantes del país. El trabajo que ha hecho Andrés con la revista la ha llevado a ser uno de los medios más fieles que uno puede seguir al respecto de moda. Su calidad: desde el papel hasta la impresión y su excelente calidad editorial, fotográficamente y en diseño, ni decir: es un lujo. Soy fan número uno de la revista.


TE RECOMENDAMOS