close up :: la muerte del maestro

más allá del presagio



De repente se paró el tiempo y en el páramo —debe saberse— los terremotos se escuchan como un murmullo. El nombre del maestro está escrito como el balbuceo moribundo de la flora y la fauna, ya sea mudo en el lecho, calladito, se hace muy bien a un hombre. Acá hay dos cosas: una entrevista al director de la película ecuatoriana "La muerte del maestro" y una ópera prima que no ha sido proyectada todavía a todo el país. José María Avilés, director de la película, nos responde desde España apenas 10 preguntas que nos quedaron cortas.

  • Entrevista: Agustín Molina
  • Fotografías de archivo: José María Avilés

 

Del pasatiempo y de buscar una buena historia, la condensación de las ideas debió ser complicada: ¿en que momento surgió la idea de hacer esta película y por qué?

Si es que hay un momento preciso en el que surgió la idea de hacer la película, diría que fue el terremoto del 16 de abril del 2016. Sin embargo, esto no es del todo cierto, porque ya anteriormente junto a Felipe Troya, coguionista de la película, nos había interesado la figura del Maestro, y venía pensando en grabar algo con él. El terremoto nos reveló lo frágil que es la vida, como aquel instante que habitamos es un péndulo que se debate entre la vida y la muerte. Con la película quisimos darle una forma cinematográfica a ese estado alterado de la percepción que un evento de tal violencia desencadena.

¿Existe una necesidad comunicativa, una idea que desean transmitir con el film? ¿O es sólo un placer estético?

No creo que ninguna película que se precie sea solamente un placer estético, los placeres estéticos suelen estar ligados a otro tipo de reflexiones que las forman artísticas despliegan. Nuestra película narra un relato muy sencillo sobre los últimos días de la vida de un hombre, sin embargo nos interesaba que esa sencillez de una cotidianidad campestre, poco a poco fuese revelando aspectos más complejos e incluso inexplicables de la existencia humana. La película narra un mundo en descomposición, y es interesante notar como esa descomposición tiene un componente cíclico que enlaza la vida y la muerte.

El terremoto en abril del 2016 se convirtió en un evento histórico para nuestra patria: ¿piensan que la película existe dentro de esta coyuntura de temas que surgieron a partir de este movimiento de tierra?

Si y no. Si bien nuestra película hace alusión a ese terremoto, lo que nos interesaba era dar cuenta de esa violencia latente de la naturaleza que de un momento a otro puede estallar.

El tema del maestro que debe ser aclarado: ¿existe, existió o existirá el cuidador de esta hacienda?

El Maestro lamentablemente ha muerto. Sin duda existió y de alguna manera creo que aún existe.

¿Cómo se llevó a cabo la escritura del guion, que se tomó en cuenta para escribirlo?

El guión se escribió muy rápidamente. Básicamente consistía en una serie de anotaciones e intenciones, algunas más precisas que otras, que describen un arco narrativo muy sencillo y que dejaban lugar a que durante el rodaje y el montaje se fuera reescribiendo. La película se fue escribiendo a medida que se hacía, atendiendo a las necesidades que nos imponía.

¿Cuáles son los verdaderos retos en la industria del cine independiente, más allá de conseguir el billete para llevar a cabo un proyecto?

Creo que hay una gran dificultad de gran parte del cine que se hace en acceder al publico. Creo que el mayor desafío del cine independiente o de autor, es no caer en un circuito exclusivamente cinéfilo.

Como director: ¿consideras que las historias están siempre esperando a ser contadas? ¿o piensas que siempre hace falta un poco de introspección sobre el ambiente que nos rodea para estar atentos a una buena historia?

Creo que hay historias en todas partes, lo importante es que traen de nuevo esas historias a nuestra pequeña historia con la que rumeamos constantemente y nos deja un constante estado de adormecimiento. Creo que las historias que interesan son las que vienen a incomodarnos, no a contarnos el mismo cuento con el que nos acurrucamos.

¿Qué es una película para ti y cómo nos afecta como seres humanos?

Una película puede ser muchas cosas. A mi me interesan las películas que proponen nuevas formas de ver las cosas, que nos acercan a lugares desconocidos de los cuerpos, mentes y almas de las personas. En ese sentido me interesan las películas que nos revelan nuevas formas de ver y entender el mundo que habitamos.

Una opinión sobre el cine ecuatoriano en los dos últimos años.

La verdad es que no he visto prácticamente nada de lo que se ha hecho en los últimos dos años. Sin embargo, tengo la sensación de que en general se auspicia un cine que no asume riesgos de ningún tipo, que se promueven películas que van detrás de certezas narrativas, financieras, en fin. Creo que se está generando una falsa pretensión de profesionalismo e industria, que no creo que traiga buenos resultados. Creo que el cine ecuatoriano, al contrario del que se impulsa desde las instituciones que lo regulan, debería explorar lugares más radicales y extraños, creo que hay una enorme riqueza en hacer películas en Ecuador desde una mirada local y personal, que hay que explorar y arriesgar.

¿Cuáles son los recuerdos más puntuales o las memorias personales que te llevaste de este rodaje?

Recuerdo una adrenalina y alegrías muy grandes. El periodo de mi vida que se corresponde con el rodaje, es sin duda de las experiencias más gratas de mi vida.  El rodaje estuvo poblado de anécdotas muy llamativas, pero quizá la más llamativa tiene que ver con la muerte inexplicable de una de los terneros del Maestro, que murió hinchada de un momento a otro y nunca se supo porqué.

¿Ya hay fecha para el estreno de la película o aún es un dato por confirmar?

¡La película se estrenará en abril en algunas ciudades del país!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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