Close Up :: Sergio Lara

Sergio Lara es de España y presentimos nosotros, es un tipo ocupado. Formó parte del grupo de animadores de Isle of Dogs, película que fue nominada a mejor animación en los últimos premios de la academia. Esta entrevista fue escrita antes de la entrega de galardones por lo cual el anhelo y la fe puesta en el trabajo de los muchachos era absoluta. Si bien no pudieron llevarse al hombrecillo dorado, suponemos que trabajar en una película de Wes Anderson es un lujo para cualquiera. Acá las preguntas y las respuesta de este talentoso artista del Stop Motion.

  • Entrevista: Agustín Molina
  • Fotos: Archivo Sergio Lara

Primero que nada, parte de tu trabajo tenía una nominación a los premios de la academia: ¿cómo te sientes con eso?

Al final no ganamos, pero se siente genial, claro. Aunque mi participación es pequeña, es emocionante formar parte de un proyecto tan reconocido y único. ¡A ver si a la tercera va la vencida!

¿Cómo tuviste esa aproximación a la animación? ¿Cómo llegaste a trabajar ahí?

Un poco de casualidad. Siempre me ha gustado la animación, y el stop-motion estaba ahí aunque no era tan consciente, en series como Pingu, con artistas de efectos especiales como  Phil Tippett, el clásico Ray Harryhausen… Después de estudiar una carrera que no me interesaba me metí a un cursillo básico de animación donde aprendí los fundamentos, aunque como no se dibujar, intenté algo de 3d pero tampoco era lo mío. Fui a Valencia a estudiar audiovisuales y allí descubrí y conocí a Pablo Llorens, Javier Tostado y David Caballer que eran unos gurús del stop-motion en España.

En términos personales: ¿qué significa para ti tu propio trabajo?

No tengo lo que podamos llamar mi propio trabajo. Siempre hago mi aportación en proyectos  ajenos. Afortunadamente he tenido suerte y he podido estar en películas de directores a los que admiro, y que iría corriendo a verlas aunque no las hubiese animado yo.

¿Cuáles son tus proyectos que te gusta resaltar dentro de tu carrera y por qué?

Anomalisa fue un salto muy importante, de Valencia a Hollywood después de únicamente un año como animador. Fue duro pero aprendí muchísimo, conocí a gente talentosísima y creamos algo único. Me parece una obra maestra. Isla de Perros también la destaco, por supuesto, pero me gusta también resaltar un cortometraje mucho más modesto que animé en Holanda, «Under the apple Tree», porque solamente éramos dos animadores, lo que significa que animé la mitad del corto y tuve bastante libertad en cómo hacerlo.

Es casi una labor artesanal el stop motion: ¿crees que este trabajo se distingue dentro de la industria por el mismo hecho de ser un trabajo más manual y no tan hiperindustrializado o digital?

Artesanal sin el casi, diría yo. Totalmente de acuerdo; yo creo que estamos saturados de tanto material digital y nos gusta volver a los orígenes. No olvidemos que el stop-motion nace a la vez que el cine. Y el espectador siente la mano del artista, la cualidad táctil, las  texturas, y no menos importante, las imperfecciones.

¿Cómo fue el ambiente de grabación de “Isla de Perros”? ¿Un tanto caótico, mucha gente a cargo? 

El ambiente era muy bueno, todos estábamos en el proyecto por nuestra admiración a las películas de Wes. El rodaje fue un caos controlado. Era un equipo enorme. En el estudio de  rodaje de Londres éramos unas 300 personas, aparte otro taller en Londres donde construían los muñecos y otro en Berlín donde construían algunos decorados. Es muy difícil coordinar todo eso, pero estaban los mejores profesionales a nivel mundial. Había tantas nacionalidades que aquello parecía la ONU.

¿Cuáles son las escenas más complicadas de trabajar en una película animada con stop motion?

Escenas con movimientos de cámara complejos, escenas con muchos personajes, pero sobretodo, las escenas con más contenido emocional, donde lo realmente importante es la interpretación del personaje, especialmente los primeros planos.

La paciencia es una virtud en este mundo que va de prisa: ¿cuánta de ella crees que se necesita para llevar a cabo el trabajo que realizas?

Todos creen que tenemos mucha paciencia pero no creo que sea cierto. Justo hace un par de días, he coincidido con grandes nombres del stop-motion mundial en el festival Animac, y Maciek Szczerbowski decía que si eres paciente estás perdido, porque los proyectos en stop-motion se tardan años en rodar, y siendo paciente no acabarías nunca.

 

Una opinión del mundo del cine y del mundo del arte en este 2019.

Creo que con tanta secuela, saga superheróica, blockbusters cada vez más costosos, en algún momento habrá algún gran batacaza y se volverán a hacer películas más pequeñas, honestas e interesantes. En concreto el stop-motion está en su mejor momento y se están produciendo a la vez éste año por lo menos 6 largometrajes, que es un montón para lo que suele ser. Además todos ellos muy interesantes.

Estamos a días de que el trabajo de todos los animadores y de la gente que hizo posible  “Isla de Perros” pueda ser premiado: ¿en caso de que ganen, considerarías este reconocimiento como algo importante en tu carrera o te quedas con la experiencia ganada en el proceso?

No creo que afecte mucho a mi carrera ganar o no ganar, aunque sí podría ser que ganar un Oscar haga que más gente se anime a producir en stop-motion.


TE RECOMENDAMOS