Galería Visual :: Markus Åkesson

Más allá del folclore escandinavo


Todo se trata de atmósferas en el arte de la observación. Las obras no las rescata un extraño sino aquel que se entusiasmó con la técnica o la idea de lo que se expresa. Habrán mariposas que llegan y habitan el cuerpo de un niño rubio, que con los brazos extendidos en cruz asume este dialogo perenne. Markus Akesson amortigua el efecto con un espacio pesado y poético. El artista propone un encuentro que se esparce con facilidad en el rostro de lo que busca ser mirado; sus personajes y obras en general parecen distintas referencias de un bagaje intelectual amplio que permite un registro de referencias equivalentes al observador, es decir, sirviendo como una membrana, el observador es el que se identifica de alguna manera con el límite del mundo que ofrece Markus. Incluso más allá del folclore escandinavo, la “escena” que escoge el artista es muy objetiva, porque considera que la historia es la esencia de su trabajo, no tanto buscar una nueva visión figurativa. El óleo como cómplice en primer lugar, las esculturas de vidrio como recurso palpable.

 

Su obra nos recuerda que como humanos, no tenemos todas las respuestas, nos recuerda que la inspiración puede ser un ejercicio tan interesante que nos entrega un proceso del cual no tenemos conocimiento. Es un rito de paso mirar la obra de Markus, un rito que representa portales entre espacios naturales y estados de ánimo. A veces es al revés, este encuentro viene de poemas o de la letra de alguna canción, a veces somos quien inspiramos a Markus pero a veces también nos perdemos en el mismo bosque en Smaland, que él tan bien conoce.


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