ÍNDIGO

Se trata de un color emblemático en la historia de la humanidad, tanto en el desarrollo de la cultura occidental como oriental.

  • escrito por: katya cazar
  • obra: indigo 9, de karen revis

Los colores no son solo impresiones de luz sobre una superficie. Cada uno también engloba una estructura cultural, y está relacionados a un simbología y a un significado. Su traducción específica varía de acuerdo al lugar o a la escena donde se represente; el luto es negro en países andinos y blanco en países caribeños, por citar un ejemplo.

Sin embargo, los colores por sí solos, sin traducción cultural o simbólica, son capaces de producir efectos en las emociones y en los estados de ánimo. Incluso hoy en día se usan con fines terapéuticos y se relacionan a distintos tipos de conocimiento. El poder del color actúa desde el primer impacto. Su impresión es inmediata y su fondo reactivo ha sido muy investigado en los últimos años.

Entre los colores más impregnados de simbolismo está el azul índigo: su vinculación con lo sagrado ha sido permanente. Este color es capaz de transmitir espiritualidad religiosa, el poder de la realeza europea y el misticismo en festivales como Woodstock (imaginemos a cientos de personas con jeans azules juntos en un encuentro eufórico).

Índigo es la denominación común de las variedades oscuras del color azul. También conocido como glasto o añil, comprende los colores que se perciben frente a la luz solar cuya onda de longitud mide entre 420 y 450 nm. A principios del siglo XVIII comenzó a ser considerado parte del espectro de luz y como tal, parte del arco iris. Isaac Newton fue quien lo bautizó. El azul añil, índigo y glasto provienen de tres plantas de las que se solía obtener un tinte de color similar por medio de un mismo proceso.

Se trata de un color emblemático en la historia de la humanidad, tanto en el desarrollo de la cultura occidental como oriental. Esta gama de azul tuvo por años una conexión con la esfera celeste como metáfora cristiana de cielo prometido, con la pureza y la grandeza. Así mismo, su origen vegetal y animal nos convoca en la memoria a esas estelas murales imponentes del románico y en sus distintos matices nos conducen a lo grecolatino; también nos recuerda su uso eclesiástico y nos conduce a oriente, a los tan particulares textiles indios teñidos a mano.

Siempre ha estado presente en la cerámica y en los trajes imperia- les. En su sentido ritual simbolizaba poder: este fue el color emblema faraónico en el antiguo Egipto. Siempre se trató de un pigmento valioso: cuando los españoles se tomaron Centroamérica y no encontraron ningún metal precioso, optaron por explotar productos vegetales: cacao, bálsamo y añil.

Como color muy frío, es analgésico y antiséptico; induce al sueño, favorece la inspiración profunda y por ello el incremento del oxígeno. Según la cromoterapia, significa poder, intuición, expansión de la conciencia y creatividad.


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