ninfas, meninas y la mirada del pintor :: Miguel Betancourt

"Trastornar: invertir el orden regular de algo. Ese orden regular al que la operación picassiana parecía poner el último límite posible en la historia del arte, se convierte ya no en el dominio final, sino en parte de un proceso" Leonardo Valencia

  • entrevista agustín molina
  • fotografía sebastián cadena

Había sido miércoles como acostumbramos a hacer nuestros Close up, pero esta vez, nos adentramos en el centro de la ciudad. La gente parlanchina iba acompañada de un radiante sol e iba entregada por completo a sus quehaceres. Nosotros llegamos al Salón del Pueblo “Efraín Jara Idrovo” con la misión de entrevistar a la mirada del pintor causante de la muestra que hoy les daremos a conocer. Miguel Betancourt, es el nombre de uno de los artistas más prolíficos de la plástica ecuatoriana. Aquí una aproximación al estilo BG.

Empieza contándonos un poco sobre tu última exposición fuera del país.

Esa fue en el Asia. Fue una exposición itinerante como varias que he tenido. Esta vez pero, estuve realizando durante el año pasado y hasta mayo de este año, una exposición itinerante que rodó cuatro ciudades de Asia: la una comenzó en Beijing, después pasó a Nankín, posteriormente a Seúl, Corea del Sur, y en todo el mes de mayo se exhibió en Tokio. Te cuento que Asia mueve el asunto del arte de una forma increíble, algo que debo relevar de los asiáticos es el respeto a la obra de arte y otra cosa que también hay que destacar —sobre todo en China— es la gran cantidad de papel que ellos elaboran así como pinceles y otros materiales. Uno consigue toda una gama de materiales a precios irrisorios porque la competencia es fuerte, por ejemplo: la calle de los calígrafos es una calle que está cerca del palacio imperial, eso está inundado de galerías importantes y también de tiendas de arte, son verdaderos palacios del papel, sólo en una tienda puedes encontrar hasta 200 variedades de papel de arroz.

O sea, parte de esta obra ya puede tener su origen en el Asia, por el hecho de los materiales…

Claro y parte de la exposición de las Meninas ya se exhibió en Asia. Esta es una exposición, más bien, como una recopilación de acuarelas de diferentes tiempos. Tiene un periodo de creación de tres años, la vengo pintando desde el 2015. El intermezzo fue la exposición itinerante y otros proyectos, pero no dejé de lado esta exposición, sobre todo por esa influencia e inspiración de las Meninas. No pensé hacer una exposición, pero poco a poco se fue dando en incremento el número. Terminé pintando cerca de 70 obras.

¿Había algún motivo específico que te llevó a producir esta serie?

He tenido la tendencia en diferentes momentos de mi trajinar de realizar reinterpretaciones de obras maestras. Esta no es la primera vez, trabajé obras inspiradas en la visión de Vermeer, obras inspiradas en nuestra misma tradición que hablan de la virgen alada de Legarda, la virgen simbólica de Quito. Lo de las Meninas, era un tema pendiente porque es una obra importante del siglo XVII, en pleno siglo de oro español, condensa realmente el pensamiento y el ámbito cultural de esa época cortesana. Es una obra perfecta, porque cuando estuve en el museo del Prado y la pude ver personalmente estaba lleno de motivaciones tanto por la cuestión del color, así como también por la distribución de los personajes. Esto hizo que me motivara y que llevara a cabo esa reinterpretación, obviamente, dándole mi propio tamiz porque hay aditamentos que son muy míos.

Y esos aditamentos, esos aportes serían…

Temas que me han caracterizado como lo arquitectónico, lo cromático. Todos los colores que usé tienen inspiración en los tejidos de las culturas andinas, entonces esos son colores con los que yo he venido construyendo mi paleta, con los que me he estado identificando, todo esto he ido atando como una suerte de simbiosis. Yo tengo una idea con el arte que me fascina y que siempre trabajo con esa intención, es la idea del palimpsesto: tu tienes un tamiz, tienes una imagen ya latente y sobre esa imagen voy traduciendo, voy traslapando mis cosas. Hay una obra simbólica aquí que se llama “Conexiones”, tiene dos láminas de papel de arroz, las dos están pintadas con ciertas diferencias de color y también de situaciones. La idea del palimpsesto es precisamente trabajar sobre un texto o una imagen preestablecida que sería la primera lámina, pero después viene el añadido que con la cuestión de las luces emerge la otra imagen del papel que está oculto. La función de lo de atrás con lo de adelante viene a dar una variante.

Sólo con la idea de las luces se puede jugar bastante y es algo que hacía Velázquez…

Claro, no te olvides que la cuestión de Las Meninas —y ahí hago un parangón con la literatura, con el Quijote— es que esa obra de Velázquez más allá de toda esa inserción de personajes tan diferentes como son los reyes, la infanta, la servidumbre, el perro; más allá de eso, tu ves esos juegos de espacios hacia atrás, esos juegos de luz y ves los cuadros que forman parte de ese ámbito, de ese recinto palaciego que parece (o es) el estudio de Velázquez. Ahí vas a ver obras colgadas de otros artistas, de otros tiempos con otras narraciones, entonces se enriquece esa obra por múltiples situaciones amén del otro asunto del espejo que está atrás. En ese espejo tu ves y te logra advertir que lo que Velázquez está pintando son precisamente los reyes que están ubicados al lado del espectador, al lado tuyo.

El personaje, en este caso de Margarita, tiene diferentes formas de ser encarnada. ¿Cuál es el motivo de las múltiples interpretaciones que tu le vas dando?

En primer lugar parto de que toda obra es factible de ser reinterpretada, de ser redistribuida; reactualizada, sería el término. Entonces desde ese punto de vista, hay personajes que están dentro de la obra y lo que he hecho es moverlos, cambiarlos, ponerlos en otra situación y dentro del concepto del Barroco (vida o muerte) también lo que he hecho en algunos personajes es acelerarlos en el tiempo, darles otro cariz . La retratada en Las Meninas tiene a la infanta que es una niña de unos 7 u 8 años, ella está en su esplendor, en su refulgencia, pero muy cerca de todo eso, si analizas con mucho cuidado la obra, descubrirás que está presenta la muerte y ese es un concepto Barroco, entonces en ese andamiaje retraté a la infanta en su infancia, en su adolescencia y posiblemente también en su vejez. De ahí salió el nombre de una de mis obras: “Flor de un día”. Ese es un nombre simbólico a una flor que existe de verdad, que sólo es flor un día, y ese día transcurre muy rápido, y ocurre que ya desde la mañana, puedes vislumbrar la muerte. Otra vez en el barroco, vida o muerte son caras de una misma moneda por eso es que algunos pintores de la época del siglo XVII pintaban a los santos con una calavera para recordarte lo transitorio de la vida.

Cuál es la intención de invertir de lados los personajes, porque veo que la infanta es ubicada no sólo en el centro, sino también a un extremo derecho y a otro izquierdo. El mismo caso con Velázquez. ¿Qué logras con eso?

Jugar. Jugar con otras posibilidades porque la obra durante la historia ha sido sólo unilateral. La idea mía era reubicar los personajes a placer, porque el arte siempre funciona como un medio lúdico y a mi eso me ayudó a buscar nuevos colores y nuevas posibilidades. El hecho de que en un uno de mis cuadros haya traído a la infanta a Quito es una sugestión, es reubicar al personaje en los andes y para eso me apoyé en la arquitectura.

Miguel, volviendo un poco a esto de Velázquez dentro del cuadro pintándose a si mismo, retratando la supuesta llegada de los reyes, y también, considerando la idea de que tu retratas a Velázquez pintándose a si mismo: ¿Cuántos cuadros crees, que caben dentro de un cuadro y cuántos pintores pueden pintar un mismo cuadro?

Esa es una combinación infinita y es lo que ha pasado justamente con el mismo Velázquez; él es quizá unos de los pintores más reinterpretados en la historia del arte. El hecho de poder inspirarnos en una obra es un derecho de la humanidad y en el concepto oriental por ejemplo, la obra no está acabada nunca, es un continuo infinito de situaciones.

¿Tu piensas lo mismo de tu obra, piensas que está acabada o que podría estarlo?

No, no está acabada.

Ya comentaste antes la influencia de los tejidos andinos, ¿es así como logras tu juego de tonos y luces?

Esa es mi cosmovisión, los velos semánticos con lo que me identifico y que he tratado en esta exposición de crear una asociación, de crear una conjunción entre eso que me viene de allá y lo que me queda aquí.

¿Reinterpretación o reapropiación?

Reinterpretación porque represento una obra que está ahí. La reinterpreto desde mi visión, la sitúo en mi tiempo y yo lo tomaría más como eso. En realidad los dos son términos muy colindantes, podrían ser cualquiera.


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