Zoom :: Promiscuidades Históricas

"Tres iconos, tres pistas, tres catadores. En una época de puritanos, en una época de historia muerta y con las cubiertas húmedas de polvo de ancianos, es hora de que surja lo promiscuo, es hora de las tres damas de caballo del apocalipsis"

  • Fotografías: Paolo Pandulo

El barro sobre el que realmente estás parado, la suerte que forma tus tejidos y la azarosa idea del destino de mantenerte alejado de un mundo hecho de trizas. Supongamos que la idea va más por el decorado, y resulta que eres el jarrón más hermoso que decora el vestíbulo. Tal vez no te des cuenta, pero estás parado en el mismo sitio más de una década. Y es que así es la historia, quizá así funcionen las promiscuidades históricas a las que nos somete la exposición de Adam Nathaniel Furtman: una colección de piezas de cerámica de gran tamaño de edición especial denominadas Kallisto, Kalliope y Kallistrate.

La historia, dicen, no pertenece a los historiadores. Al igual que la cerámica o los objetos perecibles, ésta se desmorona en las manos y se convierte en polvo, pero no es lo mismo que sucede con la promiscuidad de su uso. Cuando replanteamos la historia, cuando la usamos constantemente para volverla irreverente, pero con elegancia en la propuesta, como si se tratara de llevar una camisa sin mangas durante el verano. Hay que atestiguar la resistencia de nuestra presente y comprobar de que está hecha nuestra cerámica. Debemos brindar poliamor en cada color iridiscente, debemos quebrar el molde con fuerza y caminar sin pena fuera de la coraza; debemos ser más jóvenes cada año y rompernos en miles de pedazos en situaciones terriblemente dramáticas. Quizá la intención de Adam es más intuición, si es que se puede saber.

Toda esta obra y todo este color intenso no permite que nadie nos dicte el significado total de la obra. Debemos empujarla sólo un poco hacia una cronología cromática y hacia el hipervínculo más antiguo del internet. Empujar la obra, el jarrón, hacia lo más antiguo de la antigüedad y no olvidarnos que debemos salvar al futuro del significado que nos fue ya dictado de los trocitos que se safaron. Dejemos la nostalgia para lo irreparable y dejemos las promiscuidades históricas para reutilizarlas en lugar de las macetas alineadas en los museos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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