POLO RED

Para no morir de frío

por: pedro león

A continuación recomendamos dos películas no sólo por el paisaje en que suceden, el elemento principal: la nieve, deja de ser el decorado o telón cromático de fondo, para convertirse en otro personaje de la escena. Una mirada desde el género del terror al thriller de acción pero, en ambos casos, con una fuerte carga autoral. Un par que comparte el frío y quizás algunos otros elementos.


Essential Killing

Jerry Skolimoski (2010)

La sinopsis de ésta se podría reducir simplemente a: la historia de la huída de un talibán por un paisaje blanco e inhóspito de Europa del Este, mientras es perseguido por el ejército norteamericano. Incluso se podría obviar cualquier dato de anclaje político ya que, a fin de cuentas, no es más que información circunstancial para esta película que, como su poético título anticipa, explora un nivel mucho más “esencial”. Lo que se verá aquí es la lucha por la supervivencia de un solo hombre en un ambiente extraño a él, en condiciones extremas en las que la naturaleza humana es enfrentada contra sí misma.
Visual y sonoramente deslumbrante, mantiene la tensión constante no solo gracias a la excelente puesta en escena de las secuencias de acción, sino por el gran trabajo actoral de Vincent Gallo como protagonista, que sin decir palabra transmite al espectador todo mediante su lenguaje corporal y la transformación física que ocurre en su cuerpo llevado al límite y convertido en otro campo de batalla. En tal estado se plantean dos salidas posibles: una de ellas en la violencia brutal de algunas escenas, que Skolimovski filma sin juicios morales ya que se trata de una violencia primitiva animal que desconoce la moral y, por otro lado, ciertas escenas de potente lirismo audiovisual, que si se quiere pueden corresponder a una conciencia psicotrópica que ha trascendido a un mundo mítico místico.



Let the Right One In

Thomas Anderson (2008)

Desde Suecia, una historia de amor entre niños y vampiros. ¡Cuidado con fundir con el remake gringo que poco y nada conserva de la original! Él se llama Oskar, es un pequeño y encantador outsider al que le cuesta hacer amigos en la escuela. Ella, la criatura de la noche, se llama Eli y posee la curiosidad y el tamaño de una niña de 12 años. En una helada noche, en la que la ciudad nevada y su gélida niebla funcionan de envoltorio perfecto, se encuentran, se observan y se reconocen; quizás porque para cada uno y en su propia medida, su cuerpo —como lugar desde donde se habita—es tan reconocible como extraño, tan doloroso como fantástico. A partir de aquí se iniciará una historia de amistad y de amor entre ambos freaks. Contada con una elegancia y delicadeza que escasea en las últimas sagas y entregas del género chupasangre.
La película tiene tremendas escenas de amor y de terror muy bien logradas, en parte gracias a que Alfredson no la vuelve una película para niños, sino que por el contrario sabe aprovechar bien este momento de la vida en que vivimos dentro de un misterio mayor en el que el terror es algo, verdaderamente, terrorífico.



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