Jason Des Caires Taylor

arrecifes artificiales



Esculturas instaladas en el fondo del océano como si fueran parte de la misma creación hacen las veces de arrecifes naturales. Un arte que nos asombra y se convierte en nuevo hábitat para especies marinas.


Jason de Caires Taylor es un artista inglés que desde pequeño se mostraba interesado por la inmensidad del océano y los arrecifes de coral. Creció entre Europa y Asia y se graduó en Escultura en el Instituto de Artes de Londres en 1998. A partir de ahí desarrolló un sin fin de habilidades, como instructor de buceo completo, fotógrafo submarino, naturalista subacuático y la más aplaudida: conservacionista marino. Un artista con consciencia ecológica: ¡una nueva especie de rockstar!

Estéticamente, a diez o doce metros de profundidad, se crea un impactante efecto zoom en las esculturas, producto del movimiento tridimensional del agua. La obra de Taylor se caracterizan por una generalidad: ¡hay humanos por doquier! A primera instancia uno puede pensar que se trata de una actitud desafiante a la naturaleza, pero en realidad es interesante mirarlas como una nueva “raza”, más evolucionada, de ser humano: que retornó a sus orígenes, a respirar por branquias, alimentarse de planctón, con la piel cubierta de escamas y que por fin entendió la necesidad de una buena relación con los cetáceos. No estamos tan lejos. En realidad la intención del artista es la de demostrar cómo la intervención del hombre en este entorno subacuático o en general en la naturaleza puede ser sostenible.


Con un gran repertorio de proyectos de escultura, destacan entre los más ambiciosos: El primer Parque de Escultura Bajo el Agua, ubicada en la Costa de Granada en las Antillas, su instalación más reconocida y considerada como una de las 25 maravillas del mundo por la National Geographic. Su más reciente y monumental obra es el Museo de Arte Subacuático, que cuenta con más de 450 esculturas sumergidas en las costas de Cancún, México. Su trabajo se ha constituido en un importante aporte para el turismo subacuático y la preservación de las especies marinas.

Un arte distinto que va más allá y se arriesga por lo útil: sus esculturas construidas e instaladas bajo el agua permiten el aumento de corales. Para que se genere el coral en sus esculturas Taylor utiliza una mezcla de arena, cemento de grado marino, –micro-sílice– para crear hormigón de pH neutro, pot donde entran barras de refuerzo de fibra de vidrio, otras llevan cerámi ca y vidrio hecho de material inerte. Rl tiempo y la plasticidad fenotípica se harán cargo de deformar la escultura, de adaptarla al lugar.

Su trabajo ha sido expuestoo al público a través de documentales y publicaciones en diferentes medios como Vogue, CNN, Discovery Channel, Today, The Guardian, New Scientist, entre otros.


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