La Familia Piccard



Hubo un tiempo en el que el océano era la última frontera entre lo conocido y aquello por conocer. La ciencia había dado grandes pasos, el sXX desplegaba todo su progreso y los científicos se enfocaron en el sueño de volar, y en el de sumergirse hasta el fondo.

Para cambiar la historia estuvo todo un linaje de aventureros, genios, arriesgados, utopistas, a tres generaciones de Piccard les debemos no solo muchas de las comodidades o avances que hoy nos resultan cotidianos, también nos heredaron la capacidad de volver posible lo imposible y de romper récords.

Aguste Bertrand Piccarde nace en Basilea 1884, estudió ingeniería, fue amigo y colaborador de Einstein y amigo de Maria Curie. El científico Bort había experimentado ya con globos no tripulados, descubriendo así la estratósfera, pero Aguste, profesor universitario de física, quería que se eleve el ser humano y diseñó una cabina de aluminio, inventando así lo que hoy conocemos como cabina presurizada; él mismo (junto a su esposa fotógrafa) fue el primero en llegar a la estratósfera, ya en 1931 lograba el récord de los 16000 metros de altura y luego en esa década alcanzaría los 23 000 recolectando datos para el estudio científico .“Sus ojos fueron los primeros que vieron la curvatura de la tierra”. Su invento hoy nos permite viajar a través de los cielos sin sentir los efectos letales de la presión y la baja temperatura. Luego en su globo fue el primero en intentar dar la vuelta al mundo. Pero su genialidad, su pasión por los retos, le exigían ir más allá y adaptó sus creaciones para fabricar el “batiscafo” un submarino que tenía un sistema peculiar: contaba con pesadas bolas de hierro que permitía al lanzarse al mar controlar su descenso y ascenso; luego también fue el creador del “mesóscafo”: un submarino vanguardista para profundidades medias, luego utilizado con fines turísticos que perfeccionaría su hijo.

En un momento de su carrera, tuvo que hacer un trato con la marina estadounidense para poder costear los gastos, así que sin desvincularse del proyecto, su batíscafo fue comprado para trabajar en pro de la ciencia norteamericana. Pero pese a las complicaciones –está claro que solo un hombre y su hijo no pueden invertir todo lo necesario–, su legado fue ampliamente reconocido. Fue inmorta lizado para el imaginario popular como el Profesor Tomasol compañero sabio del icónico Tintin del gran Hervé.

El compañero de viajes, construcciones y riesgos de August fue su hijo Jaques, nacido en Bruse las en 1922, en uno de sus viajes de inmersión tuvieron que lidiar con una falla técnica que de no ser ambos ingenieros hubiese terminado con la historia, cuando el agua empezó a filtrarse.

En 1960 Jaques, en el bastiscafo Trieste, construido en colaboración con su padre, luego de cinco horas de viaje, fue el primero en llegar a la sima del Challenger, el punto más profundo del planeta, junto a Don Walsh de la marina norteamericana. Con una presión mil veces mayor a la de la tierra pudieron constatar que allá abajo existía vida, un punto al que ningún ser humano llegó antes, ni después. Realizó importantes estudios sobre los fondos marinos, en 1969 se mantuvo un mes bajo el agua, una de sus preocupaciones fue la lucha contra los deshechos nucleares que se “escondían” en los océanos, quizá tema que también tuvo peso a la hora en que el gobierno estadounidense de cidió que no le interesaban más esas exploraciones, enamorados en la conquista del espacio.

Jaques construyó el primer submarino turismo que llevó hasta 33 000 pasajeros a descender en el Lago Ginebra durante la Exhibición Nacional Suiza de 1964. Su vida era la construcción y prueba de inventos, cuando murió a los 86 años los titulares de la prensa lamentaban la muerte de uno de los últimos exploradores del sXX, un capitán Nemo de la realidad.

El linaje aventuro de los Piccard continuó con el nieto, el hijo de Jaques: Bertrand, de adolescente consiguió un récord en acrobacia área, ganó el campeonato europeo de alas delta. Luego se dedicó a la psiquiatría, experto en hipnosis, buscando seguro otras fronteras que superar . Aeronauta, en el 99 retomó el sueño de su abuelo y junto a Brian Jones, dieron la primera vuelta al mundo en globo sin escalas, en 21 días a bordo del Breitling Orbiter III, recorrieron la distancia récord de 48 000 km y recibieron felicitaciones del Comité Olímpico Internacional, la reina Isabel II de Inglaterra, Tony Blair, Jacques Chirac, Ruth Dreyfus, etc. Busque sus rostros en las estampillas de correo suizas, o en la revista National Geographic de la época. Con un espíritu altruista conduce la fundación “Vientos de la Esperanza” y es embajador de buena voluntad por la ONU

Este es el mensaje que nos dio Bertrand a todos:
… no tienen que ser ricos o musculosos como Arnold Schwarzeneger para lograr grandes cosas. Que, a veces, habrá personas que nos desanimarán, pero con perseverancia podemos llegar hasta el final. Si de verdad queremos hacer algo, nada es imposible. La única manera de llegar a nuestro fin es intentarlo una vez más, después de un fracaso, aunque nos parezca irrealizable. La vida es como un globo llevado por el viento. Si el viento es contrario a nuestro destino, hay que luchar para seguir avanzando.


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