casa de hojas

mark danielewski

Un artefacto de lo más inquietante: basta con hojear los textos desparramados en distintas fuentes, tamaños y direcciones, y ya quedará la impresión de que algo retorcido yace dentro. Ese algo es una casa, y tiene un agujero, y ha llevado a la locura a documentalistas, catedráticos y narradores -son sus voces las que nos relatan el horror. Por su parte, Danieleweski combina su repertorio de trucos posmodernistas (fragmentos de diarios y cartas, críticas a obras inexistentes, narradores no-filedignos) con diagramación insólita (planas atiborradas que se intercalan con planas casi vacías, texto impreso al revés, cuadros de texto dentro de cuadros de texto) para edificar su morada apalabrada. Usted decida si le apetece visitarla.



el rayo mortal

daniel clowes

El Rayo Mortal es una historieta sobre un superhéroe adolescente, una exhibición sobre las posibilidades de narración del cómic y una parábola sobre la relación entre el poder y la moral. Andy, que solía ser torpe e incomprendido, descubre que fumar le otorga súper poderes y se arma de un pulverizador para impartir justicia en el colegio. Pero a Clowes no le interesan las explosiones espectaculares y los súper-heroismos, y prefiere retratar la consciencia del incómodo protagonista arrojándole dilemas que no está listo para enfrentar. Al mismo tiempo, nos ofrece capas y capas de exuberancia gráfica: cada folio abarca una nueva sorpresa en cuanto a su diagramación, ilustración y tipografía. 48 páginas de pura acción existencial.



noticia bomba

evelyn waugh

Una “pequeña guerra muy prometedora” ha erupcionado en Ishmaelia, en el Cuerno de África, y el Daily Beast está desesperado por conseguir la primicia. Tanto, que no envían como corresponsal a John Boot, el novelista perspicaz, sino a William Boot, el botanista introvertido. Pero no hay ninguna guerra: lo que hay es una congregación de periodistas empedernidos por reportarla, una serie de crípticos telegramas cada vez más exaltados y un desbarajuste salvaje a cada pocas horas. En tanto William, ruborizado, se memoriza una nueva máxima: “nada es tan tedioso como la verdad”. Es como si el periodismo no fuese más que un juego, y aparte de lo más competitivo. Un clásico de la comedia británica.